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Jaime Pérez
La seguridad alimentaria es otra de las tareas en las que se
ha comprometido Fundaunibán. A ello se suma el proyecto
de colegios productivos en 21 instituciones. El de yuca en Mutatá
que beneficia a familias desplazadas que retornaron a sus tierras,
el apoyo a 110 famiempresas plataneras, 3 precooperativas, entre
muchas otras tareas. |
Solidaridad | Institución ejemplar
Fundaunibán es comunidad
Durante 20 años Fundaunibán ha invertido $88.800 millones
En 2007, con 21 proyectos, se beneficiaron
7.470 niños y jóvenes
En Urabá
y el Magdalena se han construido 5.079 viviendas
Por
Gloria
Luz Gómez Ochoa
Apartadó
Con tres centavos de dólar iniciaron una labor que hoy lleva
20 años y que los resultados se ven en los proyectos productivos
y sociales que hay en los 11 municipios de la región de Urabá.
También lo expresan los rostros de quienes han sido beneficiarios.
La Fundación Social de Unibán (Fundaunibán)
se creó con el aporte de 3 centavos de dólar por cada
caja de banano exportada, en un compromiso de los productores y
la empresa comercializadora, para mejorar las condiciones de vida
de los trabajadores bananeros. Hoy, ambos aportan, cada uno, medio
centavo, y a ello suman recursos de otras 49 entidades nacionales
e internacionales y los que se obtienen de la empresa de cajas ubicada
en la zona de Zungo.
Para el caso de Magdalena el aporte continúa igual al inicial.
Hace 17 años, cuando los trabajadores bananeros vivían
en condiciones infrahumanas en los campamentos de las fincas, "las
familias eran de paso y no tenían pertenencia a la zona",
como lo recuerda Olga Lucía Peláez, directora de la
Fundación, se dio el primer paso de un trabajo que empezó
con el tema de vivienda, y al tiempo arrancó con la filosofía
que más que construir muros construirían comunidad,
tal cual como lo expuso Gabriel Márquez Vélez, gerente
fundador de la institución.
Ese primer paso, que permitió generar arraigo y pertenencia
a la zona también tuvo sus enemigos, en particular la violencia
que se metió en las entrañas de esta región
y que obligó a muchos a huir y a abandonar los proyectos.
La constancia y el compromiso hicieron que ese primer proyecto de
vivienda hoy empiece a ver los resultados con la construcción
de las primeras 55 viviendas en el barrio Campanos, del corregimiento
de Churidó Pueblo, de Apartadó.
En aquella época, cuando Unibán entregó un
banco de tierras a la institución, las invasiones se convirtieron
en pan de cada día y este terreno no escapó al fenómeno.
Luego de muchas negociaciones y de superar la incredulidad de los
recuperadores de tierras como se autodenominaban, fue posible hacer
el urbanismo.
Pero la violencia paró el proceso. "Nadie creía
en este proyecto y ahora mire como va mi casa", dice Mario
Molina, uno de los líderes del proyecto de Campanos.
Eso ha permitido la construcción de 2.490 viviendas en Urabá
y 2.589 en el departamento de Magdalena.
Las dificultades no fueron razón para abandonar la tarea.
La vivienda para el trabajador bananero se unió a proyectos
que benefician a distintas poblaciones. "Porque los proyectos
no excluyen a nadie y vincula poblaciones vulnerables y desplazadas
de la zona", aclara Olga Lucía.
Por eso, el tema de seguridad alimentaria, que se trabajó
con la Gobernación de Antioquia, los colegios productivos
y la participación ciudadana, entre otros, hacen parte del
balance social de esta institución.
Cerca de 906 familias y 22 instituciones educativas se beneficiaron
en 2007 con el proyecto de seguridad alimentaria que entregaba a
cada familia semillas y capacitación para sembrar alimentos.
Y que sería de la familia de Jesús Gaviria sin el
fríjol, tomates, habichuelas y gallinas ponedoras, para sostener
a sus hijos. "Ahora ya sabemos que uno está parado en
la comida. Antes uno creía que la tierra no producía.
Si un programa de estos lo hubiéramos tenido hace 20 años
las cosas fueran muy distintas. Si ahora nos lo quitaran estaríamos
muy mal", asegura el campesino de la vereda Dosguapa, de Chigorodó.
En la zona de Urabá, antes de iniciar este proyecto, se identificó
un 82 por ciento de desnutrición.
Pero en este municipio, no sólo la desnutrición ha
disminuido. El avance de la comunidad en el tema de participación
ciudadana muestra los resultados en una población que hoy
es consciente de su labor como veedora y gestora de proyectos. "Aprendimos
a mostrar las necesidades de la gente, a formular proyectos, a hacer
control social", asegura Luis Fernando Hinestroza.
Chigorodó, que estaba en los últimos puestos en participación
es hoy el primero. "Gracias al programa de Fundaunibán
en asocio con la Gobernación".
Ahora más de 25 líderes de la comunidad inciden en
las decisiones de la administración y luego que la violencia
acabó con las Juntas de Acción Comunal hoy "son
un aporte a la convivencia, la paz y la construcción de tejido
social", destaca Hildelex Holguín.
En esta localidad, los líderes, a través del programa
de participación, lograron jalonar un proyecto de legalización
de vivienda en más de la mitad del territorio.
En el colegio Agrícola de Chigorodó, 50 estudiantes
dan ejemplo de emprendimiento, dentro del proyecto colegios productivos
que cubre 6 municipios. Convirtieron la siembra de maracuyá
en laboratorio para consolidar una empresa y sembrar en los estudiantes
el deseo de estudiar mercadeo y finanzas. "Tenemos visión
internacional y queremos reunir a los productores de maracuyá
para conformar una comercializadora", explica Juan Diego Vásquez.
En Urabá, Fundaunibán es más que una institución,
es la entidad a la que le creen y de la que están seguros
los apoyará para mirar el futuro de otra manera.
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