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| Colprensa | El profesor Thomas van der Hammen
vive en Chía, Cundinamarca. Allí consiguió
reproducir un bosque nativo. |
Medio Ambiente| Persona ejemplar
Guardián de los páramos andinos
Thomas van der Hammen estudia la vida vegetal antigua y presente
Por
John
Saldarriaga
Medellín
A pesar de ser holandés, Thomas Van Der Hammen es un colombiano
ejemplar.
Porque de 84 años que cumple en 2008, 57 los ha pasado en
este país. Hace 55 está casado con la bogotana Anita
Malo Rojas. Tiene tres hijos nacidos en la montaña andina.
Conoce el territorio nacional palmo a palmo, mejor que la mayor
parte de los colombianos de nacimiento, y lo protege.
Y por si los argumentos anteriores parecieran poco, porque ama a
este país y su naturaleza como a sí mismo.
Nacido en Schiedan, una localidad cercana a Rotterdam célebre
por sus destilerías productoras de exquisita ginebra, llegó
a Colombia en 1951, luego de enterarse en su universidad, la de
Leinden, en la cual se había graduado de geólogo con
énfasis en biología, de que necesitaban un especialista
en un país de la América tropical.
En Europa soplaban ya vientos de paz. No obstante, no lo pensó
dos veces y aceptó. Cruzó el Atlántico para
radicarse en Bogotá y vincularse a la Universidad Nacional.
Y desde entonces, además de la actividad docente, comenzó
su periplo ininterrumpido por los más diversos ecosistemas
en variados pisos térmicos.
En ellos ha investigado sobre la vida vegetal prehistórica
-fósiles de plantas o de partes de éstas- y presente,
con el fin de conocer la mejor manera de preservarlas. La palinología
es una disciplina de la botánica dedicada al estudio del
polen y las esporas. Paleopalinología, la que se ocupa de
esos elementos antiguos.
Thomas -muchos son los que han españolizado su nombre: le
dicen Tomás- poco visita su país de origen. Desde
hace unos años se instaló con su familia en una finca
de Chía, Cundinamarca, en la cual ha reproducido un bosque
nativo. Éste le da la paz para recobrar una salud quebrantada
en los últimos meses.
En lagunas andinas, estuarios costeros y aljibes paramunos ha fijado
sus ojos, sus manos y su saber.
De sus investigaciones en humedales de páramos, se dio cuenta
de que el recalentamiento global ha afectado enormemente estos ecosistemas.
"Los páramos colombianos están en situación
gravísima", sostiene.
Por eso, en compañía de algunos colegas y con apoyo
de senadores, se motivó a redactar un proyecto de Ley de
Páramos. que reglamentara su uso y explotación y hasta
la relación de pobladores humanos, sus destructores, al punto
de haber hecho de ellos unos desiertos.
"Lo que está en juego aquí es la producción
del agua, ya visiblemente disminuida".
El proyecto llegó al Congreso, pero intereses particulares
de algunos representantes cambiaron el texto en su paso por la Cámara
y no quedó nada. Ahora, según indica, "parece
que revivirán la propuesta original. Yo así lo espero".
Hay algo curioso: en la familia de Thomas van der Hammen todos,
su esposa y sus tres hijos, tienen doble nacionalidad, holandesa
y colombiana, menos él. A pesar de que gracias a él
es que ellos han podido tenerla.
Hace unos años, hizo los trámites para conseguir la
nacionalidad colombiana. Sabía que no se la negarían.
Al fin de cuentas, adora su vida aquí, mantiene fascinado
con la forma cálida de ser de los colombianos, practica las
costumbres nuestras y disfruta con los bambucos y las guabinas de
la Región Andina.
Y no se equivocó: se la aprobaron. Pero justo cuando iba
a recibirla, de la Embajada de los Países Bajos en Bogotá
le manifestaron que de nacionalizarse perdería su naturaleza
holandesa y él desistió de adelantar esas gestiones.
Pero él ha descubierto que la existencia no es de trámites
ni papeleos. Él es de todas partes. Un ser telúrico
por antonomasia que ha escarbado en las sienes del territorio nacional
tratando de hallar el secreto de la vida antigua y nueva.
¿Quién puede decirle entonces que no es colombiano? |