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Marina Maldonado, Colprensa
El objetivo del Instituto Alexander von Humboldt es preservarlos.
A la cabeza está Fernando Gast Hardes como director (centro),
José Antonio Gómez, investigador principal Biocomercio
Sostenible (derecha) y Juan Manuel Díaz, subdirector. |
Medio Ambiente| Institución ejemplar
El guardián de la biodiversidad
Con 14 años, el organismo preserva la riqueza natural del país
Hace presencia
en páramos, desiertos, selvas y mares de Colombia
Le apuesta al biocomercio para traer
desarrollo a las regiones
Por
Gustavo
Gallo Machado
Bogotá
El armadillo gigante, la marimonda chocoana, la ballena azul, la danta
de páramo, el oso hormiguero palmero, están en peligro
de extinción. Además, se estima que unas 162 especies
de aves están amenazadas por el deterioro de su ambiente, es
decir, el equivalente al nueve por ciento de la avifauna presente
en el país.
Los expertos aseguran que Colombia es uno de los cinco países
de mayor diversidad ecológica en el mundo, alberga el 15 por
ciento de todas las especies terrestres conocidas y es el segundo
país en el mundo con mayor número de especies vegetales.
Convertir toda esa biodiversidad en un factor de desarrollo es la
tarea que tiene desde 1993 el Instituto de Investigación de
Recursos Biológicos Alexander von Humboldt.
Fernnado Gast, director del organismo asegura que el Instituto se
encarga de realizar investigación básica y aplicada
sobre los recursos genéticos de la flora y la fauna nacionales,
y de levantar y formar el inventario científico de la biodiversidad
en todo el territorio.
Para hacerlo hay que subir a los páramos, navegar y sumergirse
por los ríos y mares de Colombia, adentrarse en la espesa selva
de Chocó y de Amazonas. No tener miedo al desierto de la Tatacoa
o al peligro que existe en muchas zonas del país.
Juan Manuel Díaz, subdirector del Instituto Humboldt agrega
que es mucho el potencial que tiene el territorio nacional de desarrollar
y potenciar su diversidad natural, situación que es desconocida
no solo en el país sino en todo el mundo.
Biocomercio sostenible
Y una de las líneas que ya está en marcha como estrategia
de crecimiento y expansión es el biocomercio sostenible. La
primera etapa inició con plantas medicinales y aromáticas,
las flores y follajes, las mieles, las frutas nativas y el ecoturismo.
Hay otras cadenas con potencial a nivel regional como los peces ornamentales,
las mariposas y las fibras.
Estos productos están permitiendo usar la biodiversidad de
manera sostenible y aprovecharla en los mercados nacionales e internacionales,
explica José Antonio Gómez, investigador principal de
Biocomercio Sostenible del Instituto Humboldt.
Y agrega que mientras en 2003 el país sólo contaba con
530 empresas de biocomercio, en este año ya hay registradas
más de 1.500.
La mayoría de estas empresas (cerca del 80 por ciento), además
de ser microempresas, están ubicadas en la categoría
de sistemas agropecuarios sostenibles, el 24 por ciento está
en el sector de productos no maderables y más del siete por
ciento son empresas de ecoturismo.
Pero ese es solo uno de los puntos de desarrollo del Humboldt, porque
además tiene proyectos de investigación con universidades
y organismos nacionales e internacionales que lo ponen a la vanguardia
de los mejores centros del mundo.
Tanto halago mantiene intacta la humildad de los empleados y funcionarios,
que según dice Fernando Gast, están entregados a la
tarea de preservar esa riqueza natural que los colombianos ven cada
vez que salen de paseo por las carreteras nacionales.
Y con esa sencillez asegura que haber ganado El Colombiano Ejemplar
es un honor que los anima a seguir trabajando para que cada uno de
los rincones de Colombia comprenda el valor de la biodiversidad nacional,
para darle el uso sostenible adecuado. |
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