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Gente Ejemplar
Juan Antonio Sánchez | La alegría es una de las notas predominantes en el templo comedor en el barrio La mano de Dios, que apoya la Fundación Saciar.
Juan Antonio Sánchez | Clemencia Tamayo Uribe es una de las voluntarias de la fundación.
Saciar comedores con corazón

Saciar atiende a niños y ancianos con desayuno y almuerzo.
En Villatina está el templo comedor de Nuestra Señora del Cobre.
Clásico DE Ejecutivos EL COLOMBIANO dio aporte al Comedor.



María Isabel Molina V.

Medellín

En el barrio La Mano de Dios, en Villatina, oriente de Medellín, donde las montañas parecen tocar las nubes, 150 niños y niñas desayunan y almuerzan en el Templo Comedor Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, gracias a la Fundación Saciar.

Uno de ellos es Adrián Lopera Durango, de 13 años, y quien cursa el sexto grado. Cuando son las 11:30 de la mañana ya está sentado en una de las mesas, degustando el almuerzo, con sopa, arroz, carne y jugo. Hace año y medio viene al comedor, donde desayuna y almuerza, y dice que lo más que le gusta es la carne. La familia de Adrián dejó Dabeiba, debido a la violencia. Vive con sus padres, siete hermanos y la abuela. “Estoy contento aquí y ya tengo amigos”, dice.

La Fundación Saciar asiste con alimentación gratuita a 465 instituciones y parroquias pobres de la ciudad y su Área Metropolitana. Llega a más de 51 mil personas, gracias al apoyo de más de 63 donantes de alimentos y 190 benefactores que garantizan la operación y compra de alimentos básicos.

Desayuno y almuerzo

Saciar entendió en su momento que no debía quedarse como una organización que solo redistribuyera ayudas de alimentos, bien fuera comprados o de excedentes. Así crearon en 2002 los templos comedores, donde también se celebran los oficios religiosos, y los Comedores del corazón, que atienden cada día con desayuno y almuerzo un total de 1.490 niños y 150 ancianos.

Cuentan con cinco templos comedores y siete Comedores del Corazón, en sectores como Santo Domingo, El Trébol, Vallejuelos, Bello Oriente, Comuna 13 (El Salado), Itagüí, entre otros. Todos los días la enfermera Clemencia Tamayo Uribe, quien labora como voluntaria y es la asistente de los Comedores del Corazón, visita los comedores para dar apoyo a las religiosas que los manejan. “Los niños y niñas más que alimentos requieren afecto”, afirma, mientras abraza a uno de los niños.

Según Clemencia hay muchos niños desescolarizados debido al desplazamiento y su condición económica. Para atenderlos cuentan con sicólogos, un médico voluntario y realizan brigadas de salud.
Gabriel Jaime Ocampo, coordinador de los comedores, comenta que la recuperación no solo se nota en la parte nutricional sino en la actitud de los niños, en hacer las filas y en el manejo de los cubiertos. “Tratamos que los niños aprecien el comedor como un lugar digno y bonito”, dice.

La hermana Carmen Vergel, de la comunidad Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús, que está a cargo del comedor Nuestra Señora del Cobre, explica que los niños reciben una formación integral con música, danzas, aeróbicos y fútbol. Además tienen la Pastoral de la Infancia, con las catequesis de Primeras Comuniones y Confirmaciones.

En Comuna 13
También la Fundación Clásico de Ejecutivos EL COLOMBIANO se vinculó con un aporte para la construcción, dotación y puesta en funcionamiento del Templo Comedor San José del Mirador, en la Comuna 13 (El Salado).
El objetivo del templo comedor es mejorar el estado nutricional de 300 niños y niñas entre los 4 y los 14 años de edad y 40 ancianos, mediante un proyecto de asistencia alimentaria, educación y prevención, vigilancia nutricional, participación comunitaria y formación. Objetivos que se cumplen cuando se aprecian sonrisas de gratitud como la de Adrián.
 
 
           
       
Directora: Ana Mercedes Gómez Martínez | Gerente: Luis Miguel De Bedout Hernández | Producción: Comunicaciones.
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