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| El abogado Rafael Arenas se desempeñaba
como presidente de la Patrulla Aérea Colombiana. |
Solidaridad | Mención Especial
Rafael Arenas fue un héroe de los
aires
El
piloto murió por salvar la vida de un niño de tres años.
Habla su hijo Camilo.
Bogotá
"Era un bacán total", recuerda Camilo Arenas a su
papá Rafael Arenas Ángel, el piloto de la patrulla aérea
que falleció en marzo de este año en Mosquera, Nariño,
mientras cumplía con su labor.
Con nostalgia Camilo rememora la época en que su papá
y él jugaban fútbol en el colegio. Rafael hacía
parte del equipo de los padres. Los unía además su
gusto por el golf y por el campo. Las idas a la finca eran parte
de su rutina de los fines de semana. Para este joven estudiante
de medicina, una de las mejores cosas de su papá es que participaba
de sus aficiones. "Era el papá que todos mis amigos
quería tener", cuenta Camilo.
Un hombre dedicado, entusiasta, entregado en cuerpo y alma a lo
que hacía y a las cosas en las que creía. Este abogado,
apasionado por la aviación, llegó a la Patrulla aérea
en 2000, motivado por su deseo genuino de ayudar a la gente que
más lo necesitaba.
En su labor, tuvo la oportunidad de viajar a los pueblos más
apartados de Colombia para llevar lo más preciado: una esperanza
de vida en medio de la pobreza y el olvido. Dice Camilo que su papá
dormía poco, porque le gustaba mantenerse activo todo el
tiempo, además así podía sacar más tiempo
para estar con su familia.
Recuerda que Rafael estaba orgulloso de que él estudiara
medicina porque era una carrera solidaria, por eso siempre apoyó
su elección. Incluso Rafael invitaba frecuentemente a Camilo
para que lo acompañara en las brigadas por los pueblos de
Colombia. Fue un hombre decidido, valiente y comprometido con lo
que hacía. Un luchador. "Nunca hizo las cosas por encima",
recuerda su hijo.
Por eso ese domingo 19 de marzo, Rafael Arenas no se dio por vencido
cuando la pequeña avioneta Cessna Skyline no predía
motores. Ese viaje era la única oportunidad que tenía
el pequeño Jesús Cuero, de tres años, de llegar
a Cali con su mamá para ser atendido de urgencias. Entonces
el capitán Rafael Arenas arregló el problema la y
la avioneta despegó en medio de la algarabía y los
aplausos del pueblo.
De repente, cuando parecía que la avioneta comenzaba a ganar
altura, perdió estabilidad y se estrelló contra la
escuela. Rafael, Jesús y su mamá Jeimy Salas murieron
instantáneamente. El médico Andrés Gómez
falleció tres días después en un hospital de
Cali.
La semana del accidente, Rafael Arenas había sido elegido
como presidente de la PAC, una organización humanitaria fundada
hace 40 años para atender las necesidades de salud de los
habitantes de los pueblos más alejados del país. Rafael
Arenas fue uno de esos héroes silenciosos, un colombiano
ejemplar que entendió que la solidaridad no era cuestión
de retórica sino de acción.
"Si pudiera hablar ahora con mi papá, le preguntaría
qué significó para él vivir, porque el supo
vivir y lo hizo bien". Al decir esto, la voz de Camilo se oye
entrecortada. |