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Solidaridad | Institución
Fraternidad Medellín puso la semilla para emporio educativo

El sueño de 100 empresarios generosos, florece 50 años después.

María Cecilia Mejía Jaramillo, directora de Fraternidad Medellín.
La Frase
"Generosidad sigue existiendo, incluso en personas naturales. La fundación tiene un prestigio bien ganado y el aportante no quiere decir quién es Es altruismo puro".
León J . Saldarriaga L.
Medellín

Hace medio siglo, Medellín vivía un florecimiento industrial que atrajo una fuerte migración de los campos, cuya primera consecuencia negativa fue el nacimiento de cinturones de miseria o orillas del río Medellín y de la quebrada La Iguaná.

Preocupados por la problemática social que advertían, un grupo de jóvenes empresarios con edades entre los 26 y los 34 años de edad, asumieron el compromiso de hacer parte de la solución. El reto era hacer un aporte personal de 20.000 pesos para alcanzar un capital fundante de 1 millón de pesos. La cuota individual era tan significativa que equivalía al valor de un vehículo de la época y algunos miembros del grupo tuvieron que pagarla por cuotas.

La meta del millón de pesos obligaba a reunir a más de cien donantes, que se consiguieron en el término de un año, para dar a luz en julio de 1957 a la Fundación Fraternidad Medellín. Por estatutos, los dineros se tenían que invertir en títulos en la Bolsa de Valores, porque la propuesta era hacer las obras con los réditos de ese capital. El 70 por ciento se debía dedicar a obras sociales y el 30 por ciento a la consolidación patrimonial.

Desde entonces los recursos han sido tan rigurosamente manejados que por cada peso recibido, la Fundación ha repartido 7 pesos entre la comunidad beneficiaria. El primer objetivo de trabajar por vivienda para los pobres marcó un precedente, al construir cerca de 1.000 soluciones para una ciudad que contaba con 500.000 habitantes.

Las viviendas se entregaban al costo a familias de estratos bajo y medio, y fruto de ello nacieron barrios como Campoamor, Residencias el Estadio, unidades residenciales San Carlos, Los Libertadores y La Candelaria. La evocación de su directora general, María Cecilia Mejía Jaramillo, da cuenta que con los mecanismos del Estado para financiar vivienda popular, la Fundación reorientó su rumbo y amplió su objeto si olvidar el primero.

Hace 28 años, subraya, se comporta como una benefactora de benefactores, que presta apoyo económico a otras instituciones sin ánimo de lucro que se ocupan de la problemática social, cada una en su especialidad.

Hoy irriga sus aportes en más de 200 instituciones que sirven en doce categorías que comprenden, entre otras actividades, programas para la niñez, educación para la tercera edad, rehabilitación física, salud, microcrédito, nutrición, capacitación para el empleo, cultura y arte, investigación científica, tecnológica y ambiental.

A las puertas de su cincuentenario y como un homenaje a los fundadores el Consejo Central de la Fundación consideró que la mejor forma de hacerlo era con un gran regalo a la ciudad. Tras consultarlo con el alcalde Sergio Fajardo, decidieron adquirir las instalaciones del Colegio San José, cuyo valor fue cercano a 32.000 millones de pesos. "La idea es hacer un emporio educativo con énfasis en educación superior, técnica y tecnológica", sostiene la directora.
 
 
           
       
Directora: Ana Mercedes Gómez Martínez | Gerente: Luis Miguel De Bedout Hernández | Producción: Comunicaciones.
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