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| Jaime Pérez | El equipo de la Incubadora
de Empresas de Base Tecnológica (IEBTA) acompaña
y capacita a los emprendedores para lograr establecer una compañía
innovadora sostenible; es decir, un proyecto que genere desarrollo
y empleo. |
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| Liliana Gallego Yepes, directora de la Incubadora
de Empresas de Antioquia. |
Economía | Institución Ejemplar
La fábrica que incuba
sueños con talante empresarial
En
10 años, más de 1.290 procesos se han convertido en
sólidas empresas.
Por
Natalia
Estefanía Botero
Medellín
En esta fábrica, en vez de piñones, tuercas, fresadoras
o tornos se utilizan ideas como la materia prima del proceso. Además,
se ayuda a perfilar los objetivos y el mercado meta para gestar planes
de negocios y se aprende con maestría y, sin timidez, a saber
vender lo que alguna vez fue un embrión de compañía.
Cuando ese sueño emprende vuelo, se pone en movimiento una
filosofía sencilla: la de ser empresario. En esta tarea, cada
vez más sistemática y perseverante, la Incubadora de
Empresas de Base Tecnológica de Antioquia (IEBTA), ha acompañado
1.293 procesos empresariales, en diez años de existencia.
En su trayectoria ha movilizado recursos de inversión y fomento
cercanos a los 34 mil 300 millones de pesos y ha generado 9.566 empleos
directos. Tal como resalta Liliana Gallego Yepes, directora de la
IEBTA, el mayor aporte de esta fábrica de nuevas empresas ha
sido la generación de cultura de emprendimiento.
"Hoy todo el mundo se pelea por hablar del tema", dice esta
administradora de empresas, quien precisa que su mayor satisfacción
ha sido la de acompañar proyectos de vida.
Ya no serán jóvenes profesionales que se van del país
en busca de mejores oportunidades, o egresados frustrados pues no
pudieron ser los gerentes de las mejores empresas de la ciudad. Ahora,
estos profesionales, son generadores de su propia historia, explica
Liliana Gallego.
Modelo a replicar
A estos emprendedores, cuya característica innata es la curiosidad
y la percepción de oportunidades donde otros ven problemas,
se les aplica una metodología, denominada el modelo de incubación,
la cual optimiza el proceso de creación de empresas.
La base de este modelo es que los negocios sean viables económicamente,
de tal manera que resulten atractivos para un mercado de capitales;
o bien, que produzcan flujos de ingresos atractivos para sus promotores,
en el menor tiempo posible.
Esta metodología propia, la cual está documentada y
normalizada, ha resultado ser tan eficiente, que en esta década
de funcionamiento, se ha participado en la puesta en operación
de 15 nodos de incubación, siete de ellos ya en marcha, no
sólo en el país sino en el exterior.
En el proceso de incubación de una idea no sólo se brinda
metodología para estructurar un plan de negocio hasta determinar
la viabilidad comercial, operativa, organizacional y financiera, sino
que se acompaña en el proceso de validación comercial.
"Este plan se vuelve la carta de navegación", dice
el empresario incubado Amed Montoya, quien precisa que con el modelo
de la IEBTA se acelera el proceso de creación de la empresa.
Salir del cascarón
"Lo más satisfactorio de ser empresario es generar empleo
calificado en innovación", precisa Marcel Rueda, quien
realizó su proceso a partir de una idea del grupo de investigación
de su universidad sobre análisis de vibraciones, y durante
dos años intercambió prácticas y resultados con
sus pares incubados hasta volverlas un proyecto concreto.
Una vez que los emprendedores están listos para salir al mercado,
se acompaña en la búsqueda de capital semilla a través
de las diferentes iniciativas que existe en Colombia.
En esta etapa, puntualiza Liliana Gallego, es preciso garantizar un
entorno propicio. Es decir, que el gobierno cubra a los inversionistas
ángel y que las compañías abran sus proyectos
e iniciativas a estas jóvenes empresas, para que ingresen en
su cadena de producción, como proveedores.
De esta manera, los sueños pasarán de buenas ideas a
un viable y duradero emprendimiento. |
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