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| Cecilia Margarita Baena Guzmán, patinadora. |
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| Henry Agudelo | El pasado 10 de octubre, la patinadora
colombiana Cecilia Chechi Baena cumplió 20 años.
El 2006, como casi todos los años desde 1999 cuando decidió
abordar este deporte, brilló con luz propia. A tal punto
que en Corea del Sur, donde se cumplió el Mundial, se
colgó dos preseas de oro y tres de plata. |
| La Frase |
| "Ser un colombiano ejemplar
es representar bien al país, tener disciplina, amor por
lo que se hace, un espejo para los demás y, ante todo,
una persona natural": |
Deportes | Persona Ejemplar
La Chechi: figura digna de imitar
Triunfadora,
dedicada y muy emprendedora, así es Cecilia Baena.
El patinaje
ha sido su vida. Ahora la desvela su club y una microempresa.
"Este
talento me lo concedió Dios. Yo solo lo exploto de la mejor
forma".
Por
Oswaldo
Bustamante Escobar
Medellín
De niña siempre quiso ser una patinadora. A su padre, Eugenio,
lo cansó tanto que éste tuvo que acceder a comprarle,
contra su voluntad, los patines, llevarla a la pista y hasta, gastarle
un pasaje aéreo y hospedaje para que presenciara el Mundial
de Barrancabermeja, cuando ella apenas tenía 10 años.
Con el paso del tiempo, las medallas, los campeonatos mundiales,
las grandes satisfacciones llegaron como por arte de magia a tal
punto que hoy, Cecilia Margarita Baena Guzmán es un emblema
del deporte colombiano.
Pero ahora, aunque el patinaje sigue siendo su mayor tesoro, nuevas
cosas la desvelan: la conformación de un club propio que
le permita enseñarles a los niños todo lo que ha aprendido
en los diez años que lleva como patinadora y el arranque
definitivo de una micro empresa de confección de uniformes
de patinaje.
Esta esbelta, dicharachera y disciplinada deportista cartagenera
se da el lujo de contar que con apenas 20 años de edad ya
ha conseguido 21 títulos mundiales -17 en la categoría
juvenil y 4 en mayores-, en cinco torneos orbitales. Los dos más
recientes los obtuvo en septiembre pasado en Anyang, Corea del Sur,
donde contribuyó para que Colombia ratificara su condición
de campeón.
Eso, sin embargo, no la ha sacado de las ropas. Permanece igual
a como cuando lució su primer oro, aunque considera que es
mayor la responsabilidad con el país. "No es fácil
ser un ejemplo, pero las obras y la forma de ser son las que hablan
por las personas", asegura la Chechi, quien definitivamente
debió cambiar el calor de su Cartagena por el frío
de Bogotá, donde ahora reside, así de vez en cuando
se dé las "palomitas" al Corralito de Piedra.
Todo lo que toca la Chechi, como lo afirma Elías del Valle,
el entrenador nacional de este deporte y quien ha sido el responsable
de su formación deportiva, parece convertirse en oro. "Ella
tiene un don tan especial que no ha sido ni por casualidad ni menos
por azar los logros que ha cosechado y que la tienen como la mejor
del país y del mundo. Pero, además, porque desde que
empezó en esta actividad ha sido un ejemplo para los niños
y los jóvenes del país que ven en ella a una estrella
digna de imitar".
Y, en efecto, la Chechi quiere ser un ejemplo bueno para ellos.
Por eso empezó temprano y el tiempo que le puede quitar a
los exigentes entrenamientos a mañana y tarde, a los compromisos
publicitarios, a las entrevistas, a la familia, a los amigos, lo
dedica a pensar en la conformación definitiva de "mi
hijo", como llama a ese sueño de sacar adelante un club
-denominado Metropolitano de Bogotá- con esos pequeños
que han visto en ella una especie de ídolo.
"Este proyecto hace parte de esos retos que uno debe sacar
a flote, buscando contribuir con una causa. Creo que tengo mucho
qué aportar en la enseñanza de los niños. Por
eso espero que ese proceso de formación de nuevos patinadores
pueda dejarle algo al país", señala la Chechi
con gran optimismo.
Todo, sin embargo, no queda ahí. La energía de esta
joven patinadora que este año fue declarada como la mejor
del mundo por la Federación Internacional de Patinaje tras
conseguir dos medallas de oro y tres de plata en el Mundial de Corea
del Sur, da para más. "Ahí va muy bien el otro
proyecto de vida. Pienso que el 2007 va a ser el arranque definitivo
y por eso estoy muy contenta".
Pues ni más ni menos se trata de una microempresa que, en
compañía de otras dos patinadoras, puso en marcha
este año: ABC Confecciones, cuyo nombre corresponde a las
iniciales de Alexandra Vivas, Briggitte Méndez y Cecilia
Baena.
"La empezamos con lycras de patinaje, pero todo conduce a que
será de confecciones y uniformes, con diseños exclusivos.
Y todo anda sobre ruedas".
La Chechi de hoy, que aún conserva rasgos de esa niña
que a los seis años dejó el ajedrez, las clases de
piano al lado de su tía, y la práctica de la flauta,
para dedicarse en cuerpo y alma al patinaje, y que todavía
se le hace agua la boca cuando se le mencionan los sundaes de caramelo
o los crepes de arequipe, mira con optimismo el futuro tanto el
suyo como el del país: "si queremos podemos hacer grande
a Colombia".
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