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| Róbinson Sáenz | En la U. de A.
el eje de la investigación no ha dejado de ser la docencia
porque por medio de ella se aprende. |
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| “La U. de A. ha mostrado
que es capaz desde Medellín y de Antioquia de generar
conocimiento para hacer visible la ciudad y el país”. |
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Institución ejemplar | Ciencia y tecnología
Universidad de Antioquia grita eureka
Es
la primera institución en el país en grupos deinvestigación
de excelencia.
Catalina Suárez Restrepo
Medellín
En la Universidad de Antioquia la ciencia corretea de un lado a
otro.
En la torre 1, de la Sede de Investigación Universitaria (SIU),
nada en el ADN que Yurika López, de quinto semestre de Medicina,
extrae de los pacientes con lupus y artritis para hacer una genoteca.
La estudiante pone a centrifugar la sangre, coge los glóbulos
blancos que quedan en la capa del centro, los pasa a un tubo con
buffer de lisis que rompe la célula, lo vuelve a centrifugar,
da golpes en el votex...
“Me gustaría descubrir cosas que ayuden a la humanidad”,
dice la joven que participa en el grupo de investigación de
Inmunología celular e inmunogenética.
Y entonces, la ciencia va hacia el laboratorio de Citometría,
donde está el doctor Mauricio Rojas López, que con un
grupo de científicos de la Universidad de Harvard, halló
un nuevo gen involucrado en el desarrollo de la tuberculosis. El hallazgo
fue dado a conocer al mundo por la revista Nature.
Como son 926 proyectos y 2.799 los investigadores, la ciencia se multiplica.
Un pedazo de ella va a otro laboratorio en el que se estudia la compatibilidad
entre un donante y el posible receptor para un trasplante, entre los
más de 3.000 que ha realizado el Grupo de Trasplantes con el
Hospital Universitario San Vicente de Paúl.
Otras partes aprenden sobre la leishmaniosis, la mutación
genética relacionada con la infertilidad femenina o la cirugía
de corazón herido por explosión de mina antipersonal.
También camina por otras áreas del conocimiento, con
los diagnósticos de la educación básica, del
desplazamiento forzado, de la prevención de la agresividad
infantil...
Y en muchas más investigaciones, que reconocidas o no con distinciones,
han dejado su huella.
En cada una de éstas, la ciencia avanza de la mano de la tecnología.
Poco queda de ese laboratorio de histología de Medicina en
el que sólo había “unas 80 ó 100 placas,
unos pocos microscopios, un microtomo, placas y colorantes”,
como recuerda el doctor Ignacio Vélez Escobar, de su época
de estudiante en la década del treinta. O en el de bacteriología
donde el orgullo eran unas estufas.
Aunque la investigación en la U. de A. existe desde años
atrás, sólo desde hace una década se materializó
como política institucional.
“Antes era un esfuerzo personal de un profesor o de un grupo
de docentes y era apoyada en forma marginal por el decano o el director
del momento”, reconoce el rector, Alberto Uribe Correa.
El vicerrector de Investigación, Gustavo Valencia Restrepo,
explica que con el nuevo norte, que no deja de lado la docencia sino
que la ubica en un pilar más alto, la universidad comienza
a invertir en el desarrollo de la ciencia sumas importantes.
El año pasado, reporta, fueron más de 76 mil millones,
de los que casi el 60 por ciento provinieron de entidades externas,
mientras que en 1994 el 90 por ciento del presupuesto era con aportes
de la universidad. El doctor Mauricio Rojas ratifica que este apoyo
es real, en contravía del sinsabor de los recursos casi nulos
que se destinan del PIB para investigación en Colombia. “La
U. de A. aprovecha los escasos dineros que tiene para apoyarnos como
investigadores”.
Pero a la ciencia no sólo se le ha inyectado dinero, comenta
el vicerrector, también políticas que permitieron
salir del encierro en el que estaba para ponerla en contacto con
otras comunidades científicas.
Ese cambio de pensamiento, expresa el rector, se plasma en una realidad:
hoy la U. de A. tomó el liderazgo investigativo de los planteles
de educación superior.
Y se siente su empuje, en la consolidación como la primera
institución del país en grupos de investigación
clasificados por Colciencias en la categoría de excelencia
(48), en el incremento de un 50 por ciento de estudiantes vinculados
a proyectos, en los profesores que han ganado, año tras año,
el Premio Nacional de Ciencias Alejandro Ángel Escobar, en
el aumento de las publicaciones en revistas internacionales indexadas.
Además, en más logros como la puesta en marcha de la
SIU o los encuentros con las empresas en los que se han identificado
19 sectores estratégicos y unos 80 proyectos de investigación.
Y entonces la ciencia ya no sólo corretea por la Universidad
de Antioquia, sino que sale desde ahí a la ciudad, al país
y al mundo.
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