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| Donaldo Zuluaga | Beatriz disfruta con los niños
que cursan transición y primero primaria en el Centro
Educativo Nuestra Señora del Rocío. |
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| “Beatriz le ha entregado
mucha parte de su vida a esta corporación y trabaja incansablemente
por ella”: Yamile de Correa, voluntaria. |
Institución ejemplar | Solidaridad
Una vida digna para los marginados
Beatriz Londoño lidera, desde hace 25 años, la Corporación
Pro Marginados.
María
Isabel Molina V.
Medellín
Desde hace 25 años, una señora de figura menuda, cara
bondadosa y caminar ágil, se ve en en Santo Domingo Savio,
comuna Nororiental. Ella se desplaza sin ningún problema
por las laderas, entre los ranchos, para escuchar las necesidades
de sus habitantes. Para todos tiene una respuesta que acompaña
con una sonrisa.
Ella, Beatriz Londoño de Arango, lidera la Corporación
Pro Marginados, que ha mejorado la calidad de vida de cientos de
personas que antes vivían en la pobreza absoluta. El trabajo
de la corporación se extiende a la comunidad de la Urbanización
Nuestra Señora del Rocío y sitios aledaños
como La Avanzada, Carpinelo, Santo Domingo y el asentamiento subnormal
de El Trébol.
“Cuando llegamos no había casi nada. Ahora está
el Jardín Infantil, que construyó Fenalco Solidario,
gracias a una alianza estratégica con Pro Marginados; el
centro educativo, el comedor, la capilla, el salón múltiple”,
afirma María Elena Sánchez, quien lleva 11 años
en el sector.
Aquí, dice, conseguí mi casita con doña Beatriz.
“Fue una bendición muy grande. Como dice el dicho:
tener casa no es riqueza pero no tenerla sí es mucha pobreza.
Doña Beatriz es muy humanitaria, tiene todo lo bueno que
puede tener una persona”, señala María Elena.
Agrega que está dichosa por el premio que le otorgaron a
Beatriz. “A ella le debemos todo: educación, recreación,
salud y vivienda. ¡Imagínese! dice.
Balance positivo
Beatriz, quien estuvo casada con el médico Oriol Arango,
fallecido, tiene dos hijas, siete nietos y dos bisnietos. Para ella,
el deseo de trabajar por los demás es herencia de sus padres
Jesús Londoño y María Escobar. “Es una
fibrita que viene de los antepasados, lo primero que aprendí
fue ver a mis padres cómo se preocupaban por los más
necesitados. Creo que lo importante es darles amor, una sonrisa,
una voz de aliento”, dice.
Hoy, el balance de la Corporación Pro Marginados es muy positivo,
gracias a la ayuda del voluntariado (profesionales de distintas
áreas) y de empresas y benefactores. Ha construido 48 viviendas
de interés social, edificadas en dos etapas. Inició
la educación formal con dos niveles de primaria. Brinda apoyo
a los estudiantes de primaria y secundaria con el pago de matrículas
gracias al Plan Padrinos.
Además capacita a 90 personas entre jóvenes y adultos
en bordado, artesanías y alfabetización de adultos
y da alimentación diaria a 200 niños y a 20 ancianas.
Entre los proyectos está iniciar en 15 días la construcción
de 16 viviendas, para familias que viven en condiciones infrahumanas.
Beatriz se puso feliz cuando le dijeron que había ganado
el Premio EL COLOMBIANO Ejemplar. “Me emocioné mucho
y estoy dichosa porque el premio es también para la corporación,
que así se conocerá más”.
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