 |
|

 |
|
 |
| José Luis Chavarriaga | Mariana Pajón
Londoño, una deportista nacional que brilla en el exterior.
Este año fue doble campeona mundial en Francia. |
 |
Persona ejemplar | Infantil
Mariana es puro triunfo
La bicicrosista Pajón es doble campeona mundial. Mira a los
Olímpicos.
Pablo
Arbeláez Restrepo
Medellín
Mariana Pajón nació para ganar y a eso se dedicó
desde que llegó a la pista de bicicrós de Medellín
a los cinco años de edad.
Nada ni nadie ha logrado frenar el ímpetu de esta niña
que obligó a más de un niño a dejar la competencia,
porque no la podían vencer. Impenitente ganadora, eso es esta
pequeña valiente que colecciona seis títulos mundiales
de su deporte, logrando los dos últimos en París, Bercy,
en Francia.
Su talla competitiva es internacional. Poseedora de unas condiciones
que la hacen única en el medio, con una vocación de
éxito inquebrantable que le ha servido para adornar su carrera
ciclística con galardones mundiales en diversas categorías.
“Mi vida es perfecta porque nací en medio de una familia
de deportistas”, cuenta orgullosa esta niña-mujer de
14 años, que ya comenzó a pensar en lo que hará
el día de sus 15 cuando se monte en un crucero por el Caribe,
para sacarle el cuerpo a tener que bailar el vals con su papá.
“No me gusta quejarme, porque en mi vida todo ha salido como
yo lo esperaba”, relata la bicicrosista que hace valer su
signo libra, el que le ha servido para afrontar todo como si se
tratara de un reto, con el respaldo del auto control, ese que pierde
únicamente cuando escucha a Daddy Yankee o a Don Omar, con
sus populares reggaetones.
Siempre le ha tocado correr ante rivales con más edad y tamaño,
pero igual, ha terminado por vencerlos indefectiblemente, a pesar
de las diferencias. En el ámbito internacional la conocen
como la Hormiga Atómica; esa que pone a temblar a sus contendoras,
porque saben que si se les coloca por delante será imposible
sobrepasarla, dejándole la plata y el bronce a sus rivales.
Ella produce envidias, esas que por fortuna sus contendores locales
y nacionales supieron digerir, porque se trata de un caso único
para su edad y experiencia. Incluso los rivales de toda una vida
se han convertido en los mejores aliados para cumplir con los entrenamientos,
en los que la exigencia de los varones resulta vital. “Sin
ellos no podría competir al nivel que tengo”, opina.
Para su fortuna, Mariana cuenta con total apoyo de su familia nuclear,
en la que su mamá Claudia Londoño y su padre Carlos
Mario, un afiebrado automovilista, han sido bastiones en ese ir
y venir a la pista de bicicrós de Belén donde ha labrado
la mayor parte de su carrera deportiva hasta llegar a las coronas
mundiales.
“Mariana es un orgullo para nosotros en condición de
hija. No es absorbente en la casa. Por fortuna resulta como complemento
ideal a la carrera deportiva de Miguel, su hermano, que practica
los karts”, cuentan felices el par de padres de familia que
disfrutan de sus hijos, de los que también hace parte el
pequeño Daniel.
“Yo quiero que todo el mundo me mire como alguien común
y corriente; que no se me vea como la campeona del bicicrós.
Hay personas que me toman por alguien diferente, pero no, yo siempre
he insistido que lo importante es jugar con los amigos y las compañeras
del colegio”, recuerda la sardina que tiene como meta los
Olímpicos de Beijin, China, en el 2008.
|
|
|