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| Archivo | Más de 20 mil actores
participan en los desfiles que durante cuatro días se
realizan en Barranquilla, desde la lectura del bando hasta el
entierro de Joselito. |
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| “El Carnaval es un ejemplo
de convivencia, de paz, porque en él no hay distingos,
y la gente se mezcla, baila y goza junta”. |
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Institución ejemplar | Turismo
Este Carnaval que suda es alegría
La
de Barranquilla es quizá la fiesta de folclórica más
importante del país.
Mario
Alberto Duque Cardozo
Barranquilla
Una vez al año, los arroyos que bajan por las calles de Barranquilla
no son de agua, sino de gente. Y bajan bailando y gozando, pues
esta es la única manera de vivir el Carnaval.
Comparsas, marimondas, monocucos al ritmo de la cumbia y la danza
del congo... Alegría que se desborda y se sube a los palcos
y se baja otra vez a las calles y se mete entre los barranquilleros,
propios y extraños que se gozan la que es considerada por
muchos como la fiesta folclórico cultural más importante
del país.
“Esto son como cuatro días de vacaciones del mundo,
de la realidad”, dice Hugo Díaz Granados, enfundado
en su disfraz de Joselito el paco paco.
Pero todo el año se siente el ambiente de Carnaval y todo
el mundo invita a gozárcelo. “Tiene que ver esta ciudad
cuando estamos en fiestas. A uno no le dan sino ganas de bailar”,
dice el taxista barranquillero Henry Brujes a manera de bienvenida.
Cuenta además María Cecilia Donado, la Chechi, que
“esta es la fiesta folclórico cultural más importante
de este país. Porque es muy rica culturalmente, ya que se
nutre de las influencias indígenas, africanas y españolas”.
La Chechi es la directora de la Fundación Carnaval de Barranquilla,
responsable de organizar este relajo festivo en que el caribe colombiano
celebra con el mundo con toda su pasión.
Hace años ya
La primera Batalla de Flores, uno de esos momentos tradicionales
del Carnaval, fue en 1903 Pero éste tiene sus orígenes
en la fiesta de la Candelaria en Cartagena, hace ya muchos años,
incluso, sus raíces se extienden más de dos siglos
atrás.
Bajó por el Magdalena nutriéndose de las diferentes
manifestaciones de los pueblos del caribe colombiano y se instaló
en Barranquilla. “Porque esta es la casa de todos, hecha para
celebrar las fiestas. Como el compadre que invita al matrimonio
de una hija y la gente va y se arma una fiesta que nunca se acaba”,
asegura el nuevo rey Momo, Armando Zambrano, que lleva por la sangre
el espíritu del carnaval, así como lo hace su cumbiamba.
“Es una pasión que vivimos todos los barranquilleros.
Desde que nacemos estamos oyendo del Carnaval, palpando su importancia”,
afirma la Chechi. Tanta es que en 2001 lo nombraron patrimonio de
la Nación y en 2003, la Unesco la reconoció como Obra
Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad. Solo 47
manifestaciones en el mundo tienen esta distinción.
Ejemplar
El Carnaval de Barranquilla es una muestra del colombiano caribeño,
con su desorden y sus sofás rojos en la puerta recibiendo
el fresco de la tarde. Pero es también, como lo define la
Chechi, un ejemplo de convivencia, de paz, “porque en el carnaval
no hay distingos y la gente se mezcla, baila y goza junta”.
Su alegría, que llega se revienta con la lectura del bando
cada 21 de enero, es un imán para el turista, para que el
mundo de una vuelta por la Arenosa y se contagie, para que termine
bailando en la vía cuarenta, brindando con los artistas y
los espectadores.
Al final, ese martes fatídico de carnaval, los barranquilleros
lloran a Joselito y lo llevan a enterrar en medio de una parranda
que presagia la fiesta que volverá.
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