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| Manuel Saldarriaga,
Bogotá | Gustavo Toro dirige la Oficina de Turismo, pero
sabe que este esfuerzo es fruto del trabajo colectivo. Menciona
a los ministerios de Comercio, Transporte y Defensa, y a los operadores
de turismo del país. |
Placer de viajar por tierra
Por
cuenta de una campaña gubernamental, miles de personas viven el
placer de viajar por tierra.
Por
Beatriz Arango Sepúlveda
Bogotá
Dos frases invitan a recorrer el país desde hace dos años.
Vive Colombia, viaja por ella. Dos verbos, viajar y vivir, se conjugan
para darle forma al encanto del turismo de carretera...
Detenerse en los estaderos a saborear un jugo bien frío o simplemente
a mirar el paisaje. La Costa volvió a ser un destino cercano y
miles de personas descubrieron que al Quindío no le hace falta
playa para merecer el apelativo de destino turístico.
En el mapa de Colombia de la oficina de Turismo, adscrita al ministerio
de Industria, Turismo y Comercio Exterior, aún están marcadas
las rutas de las primeras caravanas turísticas del 14 de octubre
de 2002.
Toda esta locura también permanece en la memoria del director de
la oficina, Gustavo Toro. Nunca se imagino que su propuesta iba a recibir
una respuesta tan emotiva. Lo que en un principio fue, desde el punto
de vista técnico, la recuperación de tramos de vías
para atender los lineamientos de seguridad del presidente Álvaro
Uribe, se transformó en una fiesta.
La utopía de conseguir que la gente recorriera las carreteras con
confianza, sin miedo a posibles movimientos o bloqueos de los grupos armados,
se hizo realidad. "La gente se lanzó como loca a las carreteras",
recuerda Gustavo con una sonrisa que ha recorrido casi todas esas caravanas
y que remata con una cifra increíble: en ese puente se movilizaron
1'086.000 vehículos por todo el país. Hoy, antes de un puente
festivo, en la oficina de turismo los teléfonos no paran de repicar
y la pregunta es la misma: ¿adónde son las caravanas del
puente?
¡A volar!
El espíritu viajero de las caravanas no se agota en las carreteras.
Ahora, la propuesta es volar y por eso en la Oficina de Turismo se inventaron
las caravanas aéreas, para responder a la inquietud de conocer
otros destinos. A San Andrés le dijeron sí 1.000 viajeros,
y rumbo a Nuquí y Bahía Solano empacaron maletas 350 personas.
La ruta que se convierte en un puntico de colores en el mapa de la Oficina
de Turismo, no sería posible sin el compromiso de los hoteleros,
las oficinas locales de turismo, los dueños de negocios en las
carreteras y el trabajo interinstitucional de los ministerios de Transporte
y Defensa. ¡Ah! Y de esos miles de colombianos que se tiran jubilosos
a las calles de sus localidades para celebrar el paso de las caravanas.
Banderas que se izan con orgullo, el baile de los zanqueros y pancartas
con mensajes de felicitación, están en la memoria agradecida
de Gustavo Toro.
Esa memoria de administrador hotelero que guarda un anhelo: "que
todos los colombianos puedan viajar de día y de noche por nuestra
carreteras sin necesidad de que un policía los custodie. Hasta
ahora, los registros de los peajes tienen el registro de 58 millones de
personas que se han movilizado en las caravanas (varios trayectos) en
20 millones de carros (contando viajes de ida y vuelta). Las caravanas
no se detienen.
La fuerza del turismo y las ganas de viajar alejaron el fantasma del secuestro
en las vías. Toro, por su parte, no olvida el rostro de esa niña
de 6 años, que se asomó por la ventana del carro y le dijo,
rumbo a Bucaramanga: "gracias por dejarme ir a ver a mis abuelitos".
Un instante para comprender que el esfuerzo suyo y de sus superiores y
el compromiso del sector turismo, vale la pena. Vale una sonrisa.
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