Nada
detiene al chacho del turismo
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Belisario Marín entiende que
la felicidad está en la capacidad de hacer felices a los
demás. Sus planes de turismo social ofrecen múltiples
facilidades de pago. Por eso lo buscan. |
De
la nada fundó la Promotora de Turismo de Santiago de Cali. Su vida
es ejemplo de superación.
Por
Isolda María Vélez
H.
Cali
Contra todas las adversidades sociales, económicas y culturales,
Belisario Marín Morales, hijo de Erasmo y Gabriela como él
se presenta, construyó de la nada la empresa Promotora de Turismo
Santiago de Cali que a lo largo de 25 años ha llevado a miles de
colombianos a todos los lugares del mundo.
Hoy, galardonado con el Premio EL COLOMBIANO Ejemplar, en la categoría
persona en Turismo, Belisario siente que todavía tiene mucho que
ofrecer al país para promocionar el turismo, pero más aún
para seguir impulsando las obras sociales que ha respaldado en los últimos
años en Cali.
"Entendí que en la solidaridad estaba la verdadera felicidad",
afirma este hombre, que algún día soñó ser tan
popular para que la gente lo saludara en la calle por su nombre y le regalara
una sonrisa. "Y hoy tengo que decir que así es, la gente me
saluda y me quiere", comenta sin asomo de vanidad, pero sí lleno
de orgullo, de ese que da sentirse "el chacho del turismo".
De padres antioqueños que fueron a tumbar fincas a Caicedonia, en
el Valle del Cauca, Belisario se enfrentó a una juventud sin muchas
posibilidades económicas. Terminó estudios secundarios en
el colegio del pueblo y se vinculó luego al Incora, al programa de
usuarios campesinos. Por discordancia con las políticas del Ministerio
de Agricultura, Belisario quedó desempleado.
"Tenía tres alternativas: la guerrilla, irme a Estados Unidos
por el hueco para ser camarero o montar una empresa". Para entonces
había asumió la responsabilidad del hogar, compuesto por ocho
hermanas y una madre viuda. Esperando en el aeropuerto de Cali a un amigo
ingeniero para que le preparara un veneno para eliminar zancudos, se le
ocurrió la idea de vincularse al turismo.
"Me sentía capaz de llenar aviones, aunque jamás había
montado en uno". Con el pasaje prestado se fue a Bogotá a conseguir
la licencia en la Corporación Nacional de Turismo. Nadie en ese despacho
le creyó el cuento, pero gracias a un amigo en el Ministerio de Agricultura
consiguió una cita y fue atendido. "No tenía ni el pasaje
de regreso para Cali, pero conseguí la información y con eso
gestioné el permiso en la Cámara de Comercio de Cali",
recuerda Belisario Marín.
Primera excursión
Con el apoyo de un sacerdote hizo contacto con la Aerolínea Sam,
que lo invitó a San Andrés para que lo promocionara. "Llegué
como gerente de la Promotora d Turismo, sin un peso en el bolsillo, hasta
en hamaca dormí, pero un antioqueño me creyó y me ofreció
planes a bajo costo".
Montado en los buses urbanos de Cali, Belisario promocionó su primera
excursión con los volantes que el mismo sacerdote le regaló.
"El primer grupo que llevé fue de 40 personas, entre ellas mi
madre y una de mis hermanas. En los buses siempre había una señora
que se interesaba por los planes de pago". Así comenzó
una labor intensa de promoción de viajes, que lo fueron dando a conocer
entre el gremio. Un buen día fue llamado por la gerencia de Avianca
para que promocionara Euroganga y fue su primera salida a París.
Luego vino toda Europa, Tierra Santa, los Mundiales de Fútbol, Estados
Unidos y Australia. "Llevamos a Francia-98, 820 colombianos, una cifra
que ninguna agencia logró". Sin hablar una pizca de inglés
y menos francés, como él lo reconoce, Marín le ha dado
la vuelta al mundo en siete oportunidades y ha visitado con sus excursiones
todos los destinos turísticos mundiales.
En Silvia, Cauca, lo recuerdan porque fue el creador de la Casa Turística,
en la que estaban exhibidas millones de artesanía de todos los países
del mundo. Cientos de quinceañeras de escasos recursos económicos
conocieron Estados Unidos de cuenta de su agencia. Hasta hotel tuvo en San
Andrés, uno de los destinos que más le gusta a los caleños.
Hoy, es el promotor de los Paseos de la Vallecaucanidad, que moviliza a
500 turistas cada ocho días por los pueblos del Valle y promueve
a Buenos Aires, Argentina, para grupos de colegios, clubes deportivos y
escuelas de fútbol. A Medellín traerá los días
21, 22 y 23 de noviembre al Teatro Pablo Tobón Uribe, el show de
tango más grande, el del Viejo Almacén.
Obras sociales
Inquieto por los temas sociales, Marín comenzó un recorrido
en instituciones cívicas de Cali. En sus comienzos, aún
sin recursos económicos, fue bombero voluntario en Caicedonia,
hoy es miembro del Club Rotario y directivo-fundador de la Fundación
De Todo Corazón. Parte de las ganancias que obtiene en excursiones
a Europa, Tierra Santa y demás, las destina a financiar obras sociales.
Como aquella que permitió la compra de un bus para discapacitados,
o la construcción y mantenimiento de la Villa de la Sabiduría
que alberga a ancianos pudientes, cuyas mensualidades se destinan a financiar
el asilo San Miguel. En sus haberes sociales se destaca también
el respaldo anual al Seminario de Cali y su proyecto solidario más
importante: la Fundación De Todo Corazón. Los recursos provienen
de la venta de sus tres libros (Así triunfé con sentido
común, Afortunadamente turistas no mueren todos los días
y Un sueño por la paz), de las conferencias que dicta sobre superación
personal y de los excedentes de muchas de sus excursiones.
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