Vigilia
ambiental en mar abierto
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| Cortesía Diego Miguel Garcés | Este
equipo humano comandado por el Capitán Carlos Enrique Tejada
se desvela en altamar para proteger el medio ambiente del litoral
del Pacífico. |
Cuidar los
mares y preservar del ecosistema, es la razón del
Por
Marleny
Vélez Castaño
Como si se tratara de una profecía o una inapelable ley de Murphy,
los viernes a las cinco de la tarde en el Centro Control de Contaminación
del Pacífico estaban acostumbrados a recibir malas noticias. Sin
embargo, hace un mes, a esa misma hora se rompió la tradición
con el anuncio del otorgamiento del Premio El Colombiano Ejemplar, como
una mención especial en medio ambiente.
La llamada positiva la recibió el Capitán de fragata Carlos
Enrique Tejada Vélez, en la Isla del Morro, Capitanía del
puerto en Tumaco, Nariño. La buena nueva llegó para alegrar
la vida de las gentes de Tumaco y de otras regiones, cuyo único
aliciente es trabajar duro y con entusiasmo.
Y es que su labor en beneficio del mar, del medio ambiente y de la comunidad
se empezó a sentir desde que en 1976 se hundió el buque
petrolero Saint Peter con 33.000 toneladas de crudo y 300 toneladas de
bunker oil, en la bahía Ancón de Sardinas, en Ecuador.
El derrame amenazó con manchar también las aguas colombianas.
Fue así como ocho años después, en 1984, el país
reaccionó ante este suceso y mediante el Decreto 2324 creó,
a través de la Dirección General Marítima (Dimar),
el Centro Control Contaminación del Pacífico (CCCP), para
proteger los mares de cualquier desastre ecológico.
Es así como además de prevenir la contaminación ambiental,
dicho centro contribuye al conocimiento, desarrollo y conservación
de los recursos marinos y estudia a fondo los fenómenos de El Niño
y La Niña desde el punto de vista oceanográfico. Otorga
licencias de construcción de proyectos turísticos en el
litoral Pacífico y vigila el uso de terrenos en baja mar. Varios
grupos de investigación trabajan en las áreas de contaminación
marina y calidad ambiental; manejo integral de zonas costeras, geología
marina, topografía y geodesia; oceanografía física,
química y biológica.
Su mayor aporte consiste en monitorear el litoral pacífico, ver
si hay condiciones normales en la temperatura del mar y aconsejar el mejor
tiempo para la pesca, para la camaronicultura, la siembra de palmas africanas
y otras actividades que dependen de la temperatura de las aguas marinas
y a pronosticar fenómenos meteorológicos para el Pacífico,
en especial los "tsunami", maremotos cercanos a esta región
costera.
A toda mar
El corazón de todo este trabajo se alberga en la experiencia y
vocación del Capitán Carlos Enrique Tejada Vélez,
quien lleva 20 años dedicado a la marina, primero en la del Caribe
y hace cuatro años en el Pacífico, a las que ingresó
para investigar el mar a nivel científico, ya que, dice, la mejor
forma de ejercer la soberanía no es a través de las armas
sino en la utilización adecuada de los recursos del mar. Es por
eso que su mayor sueño es que la gente haga uso del ecosistema
y el medio ambiente en forma consciente y no como algo decorativo e intocable,
para que las nuevas generaciones puedan disfrutarlo. Que no se exterminen
los recursos con la pesquería y que se preserven sus reservas para
el futuro.
"Uno de los principales problemas es el uso desorganizado del litoral,
pues la gente lo utiliza sin medir las consecuencias para otras personas
y con su actividad poco a poco degradan el ambiente. No sólo se
deben medir los derrames masivos de hidrocarburos, sino también
los que producen, minuto a minuto, unas 200 lanchas que a su paso derraman
gotas de aceite en el mar, que no se recuperan, causan grandes desastres
a la vida marina y son más dañinas que derramar de una sola
vez 1.000 barriles", conceptuó el Capitán.
Los grupos de investigación del Centro están vinculados
con la Universidad de Cantabria, en España, para hacer transferencia
de tecnología y a raíz del fenómeno del "tsunami",
pretenden regenerar la Isla del Guano, que desapareció el 12 de
diciembre de 1979, para que vuelva a proteger a los pobladores de Tumaco.
También existe un proyecto para convertir a Tumaco en una bahía
sismorresistente.
Por la dedicada tarea en la preservación del medio ambiente del
Litoral Pacífico el apitán Tejada, oriundo de Bogotá,
oceanógrafo físico de profesión, de 41 años
de edad, casado con la química farmacéutica Luz Angela Castro
Suárez, recibió anoche en nombre de sus compañeros
del Centro de Control de Contaminación del Pacífico, el
premio Colombiano Ejemplar, sin duda, un buen ejemplo para el país
y, en especial, para sus dos hijos.
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