Las pequeñas manos del violín
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Diana Marisol Zapata... |
Apenas
tiene 14 años y ya sus interpretaciones se han escuchado en España
e Italia.
Por
Jaime Horacio Arango Duque
Medellín
Su mano era tan pequeña y frágil que el único instrumento
que se le acomodaba era un violín, así paradójicamente,
por descarte, Diana Marisol Zapata se convirtió en violinista. Su
talento es tal, que hoy, sus interpretaciones han llegado directamente hasta
los oídos del Papa y del presidente de la República, Álvaro
Uribe Vélez.
Lleva cinco años tocando, comenzó a los nueve, y ahora tiene,
14, los mismos que cumplió el pasado domingo y que celebró,
como es costumbre, en los ensayos de la Orquesta Sinfónica Infantil
y Juvenil de Medellín. "La música y el violín
se convirtieron en parte de mi vida", afirma la adolescente de figura
delgada y diminuta, estudiante de octavo grado del Inem José Félix
de Restrepo.
A la Red de Escuelas y Bandas de Música de Medellín llegó
por recomendación de su profesora de cuarto de primaria de la escuela
Francisco Antonio Uribe. "Estuve un año en canto y dos en el
programa de iniciación con instrumento, en la Escuela de Música
de Villa Hermosa. Por el tamaño de mi manito, el violín fue
el único que se me acomodó", recuerda la habitante del
sector La Marina, en Villa Hermosa.
Sin vallenatos
Su vida diaria transcurre entre el colegio y la música, en las mañanas
en el Inem y en las tardes en la escuela de música, a donde ya no
sólo va a aprender sino a enseñar, ya que su talento y su
experiencia, pese a su corta edad, la han convertido en toda una maestra.
"Todo es cuestión de disciplina y empeño. Al principio
uno sí se siente presionado, pero luego todo se compensa", responde
ante la inquietud sobre la presión que ejerce tanta carga académica
en una adolescente. Su paso por la música lo veía como un
sueño muy lejano y casi imposible, el mismo que gracias a su tesón
y virtuosismo hizo realidad. En su hoja de vida aparecen recitales por todo
el país, además de viajes a Ecuador, España e Italia.
"Lo más hermoso fue conocer el Papa y haber tocado en Florencia
y en Roma", anota la joven, que habla rápida y descomplicadamente
y que comparte su pasión por la música con su hermana mayor
Jessica Alexandra, que interpreta el violoncello. Su vida es normal, como
la de cualquier joven de su edad, con idas a cine y a comer helado. A la
hora de escuchar música, sus gustos son amplios, desde rock, salsa
y, por supuesto, clásica.
"Lo único que no me gusta son los vallenatos, de resto me le
mido a todo", afirma la joven a quien todos llaman Marisol, ya que
casi nadie la conoce como Diana. "Quiero ser violinista profesional,
tocar en los principales escenarios de Europa y Nueva York y luego regresar
a Colombia a enseñar todo lo que he recibido", comenta Marisol,
la joven que ahora no tiene las manos como hace cinco años, pequeñas
y frágiles, sino talladas de tanto hacer sonar el violín,
ese instrumento que la apasiona y que la convirtió en figura, en
todo un Colombiano Ejemplar. |
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