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| Foto Lina María Lopera | El proyecto de la
Red de Escuelas y Bandas de Música de Medellín, aspira
a conformar, antes que termine el año, la Escuela Superior
de Música, para formar profesionalmente a los jóvenes.
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Partituras que están de moda
El programa llega hasta 3.000 niños y jóvenes
de 80 barrios de toda la ciudad.
Por
Jaime Horacio Arango Duque
Medellín
En Medellín no hay inauguración en la que no estén,
hasta para bautizos y primeras comuniones son llamados. Son 3.000, entre
niños y jóvenes, de 80 barrios de la ciudad repartidos en
26 escuelas y conforman la Red de Escuelas y Bandas de Música del
Municipio de Medellín.
Ensayan, de lunes a viernes, entre ocho y diez horas, mientras que los fines
de semana lo hacen durante más de 12 horas. No les importa sacrificar
descansos, rumbas o paseos, porque su pasión es la música,
la culta, la de violines y clarinetes.
El programa permite que los niños y adolescentes estudien y tengan
su instrumento sin pagar un peso, les posibilita una opción de vida,
en medio de un entorno hostil y a veces violento. "Este no es un programa
cultural, sino social, de transformación humana, donde no buscamos
formar músicos, sino personas" afirma Juan Guillermo Ocampo,
director Real Amadeus Musical, entidad que gestó y lidera el proyecto,
junto a la Alcaldía de Medellín.
El nombre de la Red de Escuelas y Bandas de Música desde hace rato
trascendió las fronteras regionales y nacionales, al punto que sus
tonadas han llegado directamente hasta los oídos del Papa. En seis
años de funcionamiento ha alcanzado procesos y resultados no vistos
en este tipo de proyectos, que ahora se copian en Pasto y Cartagena, con
supervisión desde acá. La primera fase del programa está
integrada por tres orquesta sinfónicas, conformadas por 160 jóvenes
y 26 escuelas de música.
La segunda, por las orquestas sinfónicas y los coros polifónicos.
"Llegar a la orquesta es un premio que sólo alcanzan los mejores
estudiantes de las escuelas", anota Ocampo, para quien el compromiso
de la Alcaldía ha sido fundamental en el desarrollo del proyecto.
Para finales de año será presentada la última etapa
del proceso: La Escuela Superior de Música, donde se formarán
los jóvenes que quieran dedicarse profesionalmente a la música.
El Maestro Fernando Botero les está ayudando a conseguir la sede
de la Escuela. "Yo entré para poder perder clase en la escuela
y me encarreté tanto que llevo seis años, con ensayos casi
todos los días", anota Nataly Ortiz, una violinista y corista
de 15 años de edad, del barrio Alfonso López, que ya hace
parte de la orquesta y del coro. Historias como las de Natalí abundan
entre los 3.000 integrantes de la Red que han aprendido detrás de
un instrumento a formarse como personas disciplinadas.
"Con toda seguridad que en unos años Medellín será
reconocida como la ciudad musical del mundo por excelencia", promete
Ocampo. El auge de la Red de Bandas y Escuelas es tal, que desde hace un
par de años, el violín es uno de los traídos del Niño
Dios preferidos por cientos de niños y jóvenes, que sueñan
ya no detrás de un balón o una barbie, sino detrás
de un violín. |
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