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Foto Lina María Lopera | El proyecto de la Red de Escuelas y Bandas de Música de Medellín aspira a conformar, antes de que termine el año, la Escuela Superior de Música, para formar profesionalmente a los jóvenes.
La bibliotecaria de los colores

La única biblioteca que existe en Tolú y sus alrededores, funciona en la casa de Carmen Antonia Ozuna de Vásquez.

Por
Gloria Edith Gómez Londoño
Tolú

Por la carretera destapada y polvorienta que conduce a la vereda
El Francés, camina con frecuencia Carmen Antonia Ozuna de Vásquez.

Cargada de libros, su figura de pasos apresurados sobresale en el paisaje de un cielo limpio que se confunde con la tranquilidad
del mar. El verdor de un árbol inesperado, rompe de vez en cuando
la monotonía azul y el camino se deja andar, sólo si prevalece el verano.

Según el pedido que le hagan, lleva un morral o una carretilla. A veces se transporta en uno de los viejos camperos Willys que desafían las rutas difíciles entre las veredas y Tolú, el casco urbano en el que se ven más bicicletas que carros.Su trabajo es un asunto de amor al arte. Nadie le paga por llevar el conocimiento a los colegios y escuelas.

Para ella, la satisfacción radica en saber que la única biblioteca que existe en Tolú y sus alrededores está en su propia casa, en la pequeña habitación de sus hijas para ser exactos. La historia de la Biblioteca La Alegría, o "la biblioalcoba" como la llama Carmen con cariño, empezó hace dos años cuando le ayudaba a los niños de la zona a hacer las tareas con los libros que sus hijas iban dejando. Irene Vasco, una señora bogotana que vacacionaba en El Francés, notó su vocación de maestra y decidió ayudarle con una donación de libros y los contactos necesarios para que La Alegría, entrara a formar parte de la Red de Bibliotecas del país.

"Al principio eran 60 libros de literatura y consulta, hoy ya tenemos 1.600 ejemplares", relata Carmen orgullosa. Nunca ha recibido ayuda del municipio, sin embargo, de su pequeña y cálida biblioteca salen los libros que disfrutan los jóvenes del colegio Luis Patrón Rosano, la secundaria de Tolú y otras escuelas de la zona. De ahí que todos en el pueblo y en las veredas la conozcan y hablen de ella como "la profesora Carmen", aunque no estudió más allá de la primaria. Un quinteto de años que le bastaron para entender que el mundo podía verse a través de los libros. A los niños los recibe en la puerta del caserón con vista al mar que es su casa.

Llegan casi siempre con sus uniformes de cuadros azules y los zapatos gastados y llenos de arena. Sonríen como sonríe Carmen, con felicidad y expectativa. Con más de 20 años casada, tres hijas y un nieto que le ilumina la vida; la bibliotecaria de Tolú no deja de sorprenderse. "Todos los días se aprende", dice, pero además, ella enseña lo que sabe. A su esposo Rubén le enseñó a leer.

A los niños de la vereda les enseña cuentos infantiles (Caperucita Roja es una recién conocida para todos). A las autoridades de Tolú, que nunca le han dado un libro para su biblioteca de colores, les enseña que para trabajar sólo se necesitan ganas y a quienes le regalan libros, les enseña su enorme sonrisa y les encima el agua fresca de un coco recién bajado de la palmera. Cada tarde de cuentos, unos 25 niños de todas las edades se sientan en los pasillos de baldosas ajedrezadas, las sillas de plástico no alcanzan para mucho.

La brisa agita las flores del curazao y las hojas rotas de los almendros. Al fondo se ve y se escucha el mar. Ellos ignoran este paisaje tan poco usual para una biblioteca, algunos apenas están aprendiendo a leer y disfrutan de sus cuentos en voz baja e insegura, midiendo cada palabra. Entre todos eligen un libro y Carmen, la profesora por vocación, la bibliotecaria que clasifica sus libros por colores porque no sabe hacerlo de otra manera; empieza a narrar con su acento costeño historias de princesas y hadas madrinas, de príncipes que se convierten en sapos y de ogros que se llevan a los niños malos.

Mientras los pequeños aprendices se pierden en mundos inverosímiles, ella sueña con el momento en que lleguen nuevos libros, un motivo de verdadera fiesta para su vida y la de su familia, que la sigue fiel en su empeño de dejarle a la vereda la mejor biblioteca del país.

 

Directora: Ana Mercedes Gómez Martínez | Gerente: Luis Miguel De Bedout Hernández | Producción: Comunicaciones.
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