Selección Colombia de Fútbol
El equipo que revivió al país
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El capitán Iván Ramiro Córdoba alzó la Copa con la alegría de todos sus compañeros.
Foto Archivo
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Medellín
El pasado 29 de julio la Selección de Colombia dejó atrás 54 años de frustraciones. En la máxima categoría y con un rendimiento del 100% se coronó campeona de la versión 40 de la Copa América de Fútbol.
Con la consigna este equipo es de todos el técnico Francisco Maturana encausó positivamente el buen momento de 22 jugadores para aprovechar la localía y unir a todo el país en torno a un equipo que venció 1-0 a México en la final jugada en el Estadio El Campín para cerrar con broche de oro una campaña histórica que incluyó 18 puntos de igual número disputados, la valla invicta y el goleador del certamen con Víctor Hugo Aristizábal, quien consiguió seis tantos.
Al principio imperó la incertidumbre y la desconfianza de la dirigencia del balompié suramericano sobre la capacidad y el compromiso de la nación para organizar el certamen. Pero así como en la Copa Libertadores de 1989 y las clasificaciones a los mundiales de Italia, Estados Unidos y Francia, la Selección demostró que sí se podía y contagió de alegría a 40 millones de colombianos que se volcaron a las calles desde el 11 de julio y que, de una u otra forma, contribuyeron para que Pacho y sus muchachos vencieran a Venezuela, Ecuador, Chile, Perú, Honduras y México.
Convencida de lo que significaba el momento para el país, Colombia encontró en Óscar Córdoba, Iván López, Iván Córdoba, Mario Yepes, Gerardo Bedoya, Fredy Grisales, Juan Carlos Ramírez, Fabián Vargas, Giovanni Hernández, Víctor Aristizábal y Elkin Murillo el grupo titular que fue capaz de devolverle la confianza a sus compatriotas, ratificarle al mundo el potencial de su fútbol y superar el subcampeonato alcanzado por el equipo que dirigió en 1975 Efraín Caimán Sánchez.
A diferencia de otras épocas, cuando siempre le faltó algo en la instancia final, esta Selección tuvo seguridad en su zona defensiva, agresividad en la recuperación, dinámica en el medio, efectividad en el ataque y alegría en su juego. Por eso las seis victorias consecutivas, los once goles a favor, la valla invicta y el título en la Copa sirvieron para que el país creyera en lo propio y le mostrara a la comunidad internacional su cara positiva.
[JHC]
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