Programa
de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio
Misión: la vida
Exaltar la vida es el principal elemento que motiva el trabajo del Programa
de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio.
Desde 1995, cuando comenzaron a elaborar un diagnóstico sobre las
principales necesidades de esta región, el programa comenzó
a cambiar la vida de los 29 municipios que conforman la zona.
Buscan hacer del país un verdadero territorio de paz, por medio
del acompañamiento de diferentes iniciativas que promueven los
mismos pobladores, pues ellos son los verdaderos protagonistas y gestores
de la paz y la convivencia.
Este proyecto, dirigido por el padre Francisco de Roux, está enfocado
a elevar la calidad de vida de los cerca de 75.000 pobladores de este
territorio por medio de la superación de la pobreza y la paz digna.
.
El trabajo del Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio se basa
en dos objetivos: el desarrollo humano sostenible, participativo y equitativo
para todos; y la construcción de una cultura de cívica,
de un espacio compartido de lo público, donde los derechos y deberes
se garanticen y se exijan, a partir del manejo democrático de intereses
diferentes.
Esta propuesta cobra vida en la organización, impulso y fortalecimiento
de una Red de Pobladores. Para facilitar su proceso se conformó
el Consorcio Desarrollo y Paz del Magdalena Medio, Cdpmm, cuya naturaleza
y estructura hacen viables las iniciativas surgidas en el seno de las
comunidades.
El Cdpmm lo conforman el Centro de Investigación y Educación
Popular, Cinep, y la Diócesis de Barrancabermeja, una oficina de
apoyo en Santafé de Bogotá y sedes operativas en nueve subregiones
del Magdalena Medio.
Convivencia pacífica
Para hacer realidad las inquietudes que presenta la comunidad, cada una
de las iniciativas debe cumplir tres elementos básicos para recibir
el acompañamiento:
- Que sea la gente la que se apropie o lidere la idea.
- Debe aportar al desarrollo de la comunidad y a la superación
de la pobreza.
- Contribuir al avance en el proceso de construcción de lo público.
Este programa fomenta la participación de toda la comunidad. De
esta manera, ellos se sienten motivados a trabajar y a impulsar proyectos
que respondan a sus necesidades y aspiraciones, dirigidas al desarrollo
y a la paz que constituyen los elementos básicos del programa.
Nosotros hacemos un acompañamiento. Todos las iniciativas
tienen un común denominador que es el aval de la comunidad. Se
gestan en la misma comunidad y son ellos, a través de los núcleos,
quienes le dan el visto bueno para que pasen a ser proyectos ejecutables,
comenta Melba Quijano, miembro del Consorcio.
Hoy se adelantan en la zona unas sesenta iniciativas. La motivación
es alta, todos quieren participar activamente para mejorar la convivencia
y cambiar el paisaje de violencia y pobreza que los ha marcado en los
últimos años.
|