 |
| Robinson Sáenz | Teresita Gómez
se siente orgullosa de ser una Colombiana Ejemplar. |
 |
| Robinson Sáenz | En su casa del barrio
Prado, Teresita practica para su concierto del 11 de marzo,
en el teatro Pablo Tobón Uribe. |
Teresita enseña a ser ejemplo de vida
“Fue emocionante haber vivido este acontecimiento”.
Dice que
hay gran cantidad de personas que
merecen el premio.
Le gusta
enseñar mucho a los jóvenes y les ve muchas posibilidades.
Por
María
Isabel Molina V.
Medellín
Una fructífera vida artística le mereció el
premio El Colombiano Ejemplar en 1999. Teresita Gómez, la
pianista antioqueña que ha recorrido importantes escenarios
del mundo, cree que estará hasta el último día
de su vida, si la vida se lo permite, dando sus clases y ayudando
a otras jóvenes promesas del piano.
Teresita, ganadora del premio en la categoría Cultura (Persona),
recuerda en su casa de Prado, que fue emocionante vivir ese acontecimiento
en agosto de 1999. “En la noche de entrega de los premios
estaba gente que quiero mucho como el ex presidente Belisario Betancur,
la directora de EL COLOMBIANO, Ana Mercedes Gómez Martínez,
y amigos que me conocen desde niña.
Fue un momento muy bello, cálido, un reconocimiento muy grande
de la ciudad para mí”. Para ella, quien gane este premio
debe reunir cualidades como estar muy compenetrado con su país
y devolverle a la ciudad todo lo que le ha dado “Cada colombiano
puede ser un Colombiano Ejemplar.
Hay gran cantidad de personas que valen mucho, que a lo mejor no
lleguen al premio, pero que podrían ser, perfectamente, colombianos
ejemplares”, dice, al lado de su piano.
Teresita habla con su voz gruesa y cuenta que el hecho de ser escogida
para esta distinción da mucha responsabilidad para con todos.
“El premio da la seguridad de haber hecho las cosas bien y
que va por buen camino o que la gente aprecia el trabajo que uno
ha realizado. Además, no es cualquier premio”.
Superar obstáculos
Su futuro artístico es seguir estudiando, continuar en la
enseñanza y en sus conciertos. Ahora se dedica a sus alumnos
en la Universidad de Antioquia que reconoce como muy buenos pianistas.
“La juventud que sigue mis pasos es maravillosa, muy buena
y con muchas posibilidades. Es gente muy sensible y seguro que saldrá
adelante”.
Madre de Adriana, Mirabay y Vladimir (fallecido), ha pasado momentos
muy difíciles, como la muerte de su hijo y la cirugía
en las manos, que le implicó recuperar la motricidad y recomenzar
sus estudios.
“Uno tiene que ser como un río, que fluye, que no se
queda atascado y pasa por encima de los obstáculos”.
En este 2005 Teresita celebra sus 50 años de vida artística
como una colombiana ejemplar.
Antecedentes
“La música viene en
la sangre”
La infancia de Teresita transcurrió en un ambiente muy musical
porque sus padres adoptivos, Teresa y Valerio Gómez, eran
los porteros del Instituto de Bellas Artes. Allí comenzó
a tocar el piano desde los cuatro años. Escuchaba las notas
que se escapaban de los salones de clase y los practicaba en la
noche. “No sé nada de mis padres biológicos,
eso quedó sellado. Sólo sé de mis padres adoptivos.
Hay cosas que se dan en la vida y hay que aceptarlas. Los negros
somos musicales por naturaleza, eso viene en la sangre”, afirmó.
Abandonó la escuela cuando estaba en tercero primaria para
dedicarse por completo al piano, bajo la dirección de la
italiana Ana María Penella. También estudió
en la Universidad Nacional, en Bogotá, y dejó su huella
musical en escenarios del mundo, como París, Viena, Budapest,
Berna, Basilea, Cuba, Hamburgo, Munich, Berlín y Polonia.
|