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| Juan Antonio Sánchez | Los niños
del Jardín Infantil de Belén-Las Violetas, de
la Fundación Carla Cristina, disfrutan y se divierten
en la piscina de bolas. |
Jardines de alegría en
la fundación Carla Cristina
Los niños reciben educación, alimentación,
salud y atención integral.
Atiende
a 5.104 niños de los estratos uno y dos de varios sectores.
Fue
creada en 1963 y hoy cuenta con 25 sedes educativas.
Por
María
Isabel Molina V.
Medellín
Santiago Pérez Mendoza tiene cinco años y dice que
lleva "mucho tiempo" en el jardín infantil de Belén-Las
Violetas, de Carla Cristina, en el occidente de la ciudad. "Lo
que más me gusta del jardín son el parque, los juguetes
y todo", afirma con una sonrisa.
La Fundación Educadora Infantil Carla Cristina tiene hoy
un total de 5.104 niños entre los tres y los seis años
de edad, en 25 jardines y hogares infantiles en varios sectores
de la ciudad. De este total, 3.461 son por convenios, y 1.643 con
Hogares del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, comenta
Mónica Echeverri Tobón, directora ejecutiva de la
fundación.
Carla Cristina tiene como misión contribuir al desarrollo
integral de los niños en edad preescolar de las comunidades
más desprotegidas, con énfasis en el municipio de
Medellín y el departamento de Antioquia. Se emplea como estrategia
fundamental la educación y con ella la formación en
valores para hacer de los niños seres útiles a la
sociedad.
Programas
La institución realiza programas con los niños y sus
familias. En educación preescolar atiende a niños
desplazados por la violencia y provenientes de familias de escasos
recursos económicos de estratos uno y dos. Por medio de este
programa se potencia en los niños sus habilidades, con el
fin de que obtengan un desarrollo integral. En este sentido se da
especial importancia al trabajo en valores y en normas, señala
Adriana Tabares, directora del Jardín de Belén-Las
Violetas.
En la atención en salud se realiza un trabajo preventivo
con la ayuda de entidades públicas y privadas, en salud auditiva,
oral, visual y vacunación. De igual forma se atiende a niños
que no estén cubiertos por el sistema de seguridad social,
mediante la remisión a organizaciones no gubernamentales
y/o profesionales independientes, dedicados a ofrecer este servicio
en forma gratuita o a bajo costo.
En cuanto a la alimentación los niños reciben un
refrigerio que representa el 52 por ciento del requerimiento mutricional
según su edad. También se les realiza una evaluación
nutricional trimestral y se educa a la familia para que mejore sus
hábitos alimentarios y adquiera costumbres de vida saludable.
De acuerdo con las evaluaciones, Carla Cristina remite los niños
con déficit nutricional alto a otras organizaciones no gubernamentales
especializadas en esta labor.
El trabajo comunitario tampoco se queda atrás. Se realiza
con formación a la comunidad de padres de familia en temas
que faciliten su crecimiento personal y familiar.
Formación e integración
Además reciben formación en manualidades y artesanías,
de modo que les permita a los padres ocupar su tiempo libre y obtener
recursos adicionales para su sustento.
Existe una integración con las juntas de acción comunal,
líderes comunitarios, directores de escuelas públicas,
centros de salud, parroquias, para trabajar unidos en asuntos comunes
al jardín infantil y a la comunidad.
Carla Cristina recibe ingresos gracias a las donaciones, la ayuda
de fundaciones, el Plan Padrino, la colecta, ventas de bodega, las
alcancías ubicadas en las cajas de almacenes de cadena y
adquiriendo bonos desde el mes de junio puede participar en un sorteo
en noviembre.
También con el estreno de películas. Así presentará
el sábado 26 de mayo la función de estreno de Piratas
del Caribe en el fin del mundo, en el Multiplex Oviedo a las 10:00
de la mañana. Donación: 25 mil pesos por persona.
Boletas: 260 91 90.
Por la labor que realiza Carla Cristina en favor de la niñez
es una institución ejemplar y digna de imitar.
El dolor por la muerte de una niña
dio origen a Carla Cristina
El nacimiento de la Fundación Educadora Carla Cristina, el
4 de octubre de 1963, fue inspirado por una alumna del jardín
infantil La Casa de su Niño, quien a sus tres años
murió de una enfermedad terminal. El dolor que causó
su muerte produjo como reacción en sus padres y en Solina
Gallego Fernández, fundadora de La Casa de su Niño,
el deseo de crear un jardín infantil en un barrio marginado
de la ciudad.
Para ello se escogió Las Violetas, entonces un barrio de
muy pocos recursos económicos, donde había un gran
potencial humano de niños en edad preescolar que requerían
del mismo desarrollo y la misma protección que los niños
de La Casa de su Niño.
Fue así como en 1964 se fundó un segundo jardín
financiado por una empresa de Medellín y así se fueron
sucediendo uno tras otro hasta completar hoy 25 sedes educativas
entre jardines y hogares infantiles, situados en Medellín
y los municipios de Bello, Itagüí, San Antonio de Prado
y San Cristóbal. Hoy, la misión de Carla Cristina
es contribuir al desarrollo integral de los niños en edad
preescolar.
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