Vida en casa de los muertos
La
gestión cultural de esta Fundación en un cementerio
fue reconocida por la Cátedra Unesco.
El Museo cementerio San Pedro respira cultura y vida. Desde 1999,
año en que fue declarado bien de interés cultural de
carácter nacional, no ha descansado para dar a conocer a sus
visitantes todos los tesoros culturales e históricos que posee,
en medio de las tumbas.
Cada dos meses, cuando hay luna llena, el lugar se llena de visitantes
nocturnos. No se trata de fantasmas, sino de personas ansiosas por
disfrutar de una actividad cultural diferente. Las antorchas iluminan
el camino en estas veladas que tienen siempre un propósito
pedagógico y finalizan con una expresión artística.
No fue fácil para esta entidad, cuya actividad principal fue
siempre la de cementerio, enriquecer su vocación y comenzar
a generar espacios para el disfrute de los ciudadanos.
Patricia García Zapata, directora de la Fundación Museo
Cementerio San Pedro, recuerda que “había renuencia frente
a programas como Noches de Luna Llena, pero nos hemos dado a la tarea
de mostrar que íbamos a exaltar la memoria de las personas
que hay aquí, en lugar de profanarla, como dijeron algunos”.
Esta actividad, unida a otras como las visitas guiadas, las jornadas
lúdicas con los niños, han hecho que las personas se
apropien de este espacio y lo compartan, desde la perspectiva de lo
vital, con esos seres que habitan el más allá.
Recorrer el cementerio es recorrer el desarrollo del país desde
el punto de vista artístico, social y antropológico.
Allí descansan los restos de hombres ilustres como Carlos E.
Restrepo, Jorge Isaacs, Pedro Justo Berrío y otros anónimos
cuya historia cobra vida en las noches de luna llena. | JCH |
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