Nohora Elizabeth Hoyos, de Maloka,
ganadora en persona Ciencia y Teconología
Maloka es valentía y amor
Una
biologa lleva las riendas del primer centro interactivo de ciencia
y tecnología.
Isolda María
Vélez H.
Bogotá
Rompiendo paradigmas nació Maloka, el centro interactivo
de ciencia y tecnología que en cinco años ha sido
visitado por 13,5 millones de personas y que cuenta con tres millones
de cibernautas afiliados a su página web, clasificada entre
las 100 mejores del mundo.
Maloka fue una apuesta que no tenía referente físico
en ningún lugar del país y por eso su construcción,
que tardó solo año y medio, batió las marcas
de cualquier proyecto que nace sin un peso en el bolsillo y con
un pronóstico de alcanzar la sostenibilidad financiera cinco
años después de entrar en operación.
Hoy su directora, Nohora Elizabeth Hoyos, no oculta la emoción
que siente al saber que la segunda etapa del proyecto, que ocupará
23.000 metros cuadrados, está en camino antes de lo previsto:
Maloka abrió sus puertas el 4 de diciembre de 1998.
“Al comienzo fue complejo vender la idea y buscar la plata,
pero mucha gente creyó en este sueño sin entenderlo
a profundidad y eso es muy valioso. Lo único que he hecho
en Maloka es recoger el compromiso y los sueños de millones
de colombianos que aportan cada día al proceso”, dice
Nohora Elizabeth.
Sin ninguna pretensión, esta bióloga de profesión,
dedicada a la investigación, primero en el Instituto Nacional
de Cancerología y luego como presidenta de la Asociación
Colombiana para el Avance de la Ciencia, reconoce su participación
activa en la concepción de un espacio como Maloka.
“Siempre le pido a Dios que me ponga donde deba estar y que
cumpla bien la misión encomendada. Y la verdad vivo agradecida
porque he tenido la oportunidad de ser parte del cambio. Eso sí,
todavía nos falta muchas cosas por hacer”.
Su espíritu emprendedor y su interés en convertir
la ciencia y la tecnología en un proyecto de país,
la llevó a impulsar la Ley 29 sobre Ciencia y Tecnología,
coordinadora del año dedicado al tema, en 1989; asesora de
la Misión de Ciencia, Educación y Desarrollo de la
Presidencia de la República y miembro del Comité Nacional
de Biotecnología, entre otros.
“Cuando la sociedad se basa en la ciencia, la educación
y la tecnología, hay transformaciones de fondo. Ese es y
ha sido nuestro compromiso”, afirma Nohora Elizabeth, siempre
hablando en plural. “Es que este premio (el Colombiano Ejemplar,
en la modalidad de persona en Ciencia y Tecnología) me lo
entregan a mí, pero lo recibo en nombre de todos los colombianos
y colombianas que le han apostado a este sueño, que es la
suma de talentos y voluntades y una clara muestra de lo que somos.
En lo particular, soy solo una facilitadora”.
Casa de todos
Maloka superó todas las expectativas de quienes lo soñaron.
En cinco años se ha renovado el 80 por ciento de las exposiciones,
ha llevado sus programas a otros espacios como la escuela, los medios
de comunicación (tiene programas de radio en banda corta
y ancha y una franja de televisión) y genera un crecimiento
anual del 40 por ciento en sus visitas de internet.
“Sueño con una cobertura nacional, generando nuevas
formas de aprendizaje, estimulando la imaginación y la autoestima
de tantos colombianos y colombianas”. Para su directora, Maloka,
que significa casa de todos, es un lugar de encuentro, de enriquecimiento
de la comunidad, donde se respeta al ser humano desde el punto de
vista integral.
Su apuesta personal es trabajar para que el común de las
personas se apropien de la ciencia y la tecnología como una
estrategia de desarrollo, pero eso implica necesariamente una cultura
basada en el conocimiento.
“Quiero aportar a la libertad, a la identidad, a la autoestima
y a la generación de riqueza intelectual, espiritual y cultural.
Ese es el reto que tenemos los investigadores y que va más
allá de la ciencia: buscar la forma de compartir y construir
desde y en lo colectivo”.
Por eso, está convencida de que uno de los logros más
importantes de Maloka es el aporte de todos: “es un proceso
de construcción colectiva, que está por encima de
cualquier interés y de cualquier persona porque con el paso
del tiempo este centro se ha convertido en una apuesta de país,
en lo que queremos ser”.
Para la nueva etapa, ya hay algunos empresarios interesados en financiar
las salas de exhibición. “Los socios del proyecto obtienen
exenciones tributarias por apoyarnos. Ahora tenemos un faltante
de 7.000 millones de pesos para la construcción, pero las
gestiones avanzan por muy buen camino”.
En la operación y gestión de Maloka trabajan 253 personas
de forma directa tanto en los programas internos como en los de
proyección y se generan 5.000 empleos indirectos, según
las evaluaciones hechas por el centro.
De su propia gestión y venta de servicios Maloka logra autosostenerse.
“Y en parte es posible a dos valores corporativos que tenemos:
hemos amado mucho este proyecto y hemos sido valientes al aventurarnos
en una empresa que no tenía referentes y que, sin embargo,
desbordó todas las expectativas”.
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