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Mónica
Uribe López
Recuerdo y legado con amor y entereza

Mónica nació con espina bífida, una enfermedad de la columna vertebral, que puede producir la parálisis de la parte inferior del cuerpo, falta de control del intestino y la vegija y dificultades de aprendizaje. Es un trastorno progresivo y no tiene cura. Cuando nació los médicos le daban un año de vida, pero pudo más su vitalidad y su entereza que le ayudaron a robarle años a la vida.

Sus padres Manuel Uribe y Sophy López, sus hermanos Sonia, Lina María, Rodrigo, Juan Carlos, Manuel Ignacio y Jorge Alberto (residente en Venezuela), la recuerdan como una persona que comprendió que el mejor legado que podía dejar era ayudar a los enfermos de espina bífida y sus familias.

Estudió educación especial y psicología, conocimientos que le sirvieron de base para crear la Fundación Mónica Uribe Por Amor, que hoy atiende a 92 niños y ofrece educación a sus familias, talleres y atención médica y psicológica.

Testimonios
Manuel, su padre, recuerda que Mónica iba a la universidad aunque estuviera enferma. “Fue un gran ejemplo para toda la familia”, señaló. Sophy agrega que Mónica vivió unida a Dios, en función de los demás y dedicada por entero a la Fundación.

Sonia recordó que Mónica le dice que aunque no tenía dinero para crear la Fundación, quería devolver todo el amor que había recibido y de allí el nombre Mónica Uribe Por Amor.

Durante su vida, Mónica fue sometida a 25 cirugías. “Era una mujer muy fuerte para enfrentar los problemas y convivir con el dolor sin molestar a los demás”, anota su hermana Lina María. Lo único que quería era su Fundación, que era su motor de vida, indica su hermano Rodrigo. Fue perseverante por encima de cualquier cosa, afirma Juan Carlos, quien la recuerda frente al computador, en el que escribía a personas de otros países para conocer qué programas tenían sobre la enfermedad y cómo conseguir donaciones.
“Su entrega a los demás y las buenas relaciones que mantenía con todos la caracterizaban”, expresa Manuel Ignacio.

Mónica murió el 20 de julio de 2004. Su sueño era no sólo seguir el trabajo con los niños que sufren espina bífida sino realizar una campaña educativa para que las futuras mamás consuman ácido fólico, que evita el 70 por ciento de las malformaciones que afectan al feto. La familia de Mónica Uribe López recibió la mención del premio en la categoría Solidaridad. Un reconocimiento póstumo a una mujer muy especial, una colombiana ejemplar.
 

Directora: Ana Mercedes Gómez Martínez | Gerente: Luis Miguel De Bedout Hernández | Producción: Comunicaciones.
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