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Colprensa, Zipacón-Cundinamarca |
En Zipacón, Cundinamarca, Carlos Pinzón se ha
convertido en líder. Luego de dejar los medios de comunicación
continúa con proyectos a gran escala. Aquí, frente
a la concha acústica que ayudó a construir y donde
realiza cada año el Festival de Música. |
Carlos Pinzó, un proyecto de vida
Un
hombre que no deja de soñar y de hacer.
Sus
campañas dieron frutos vitales.
Beatriz Mesa
Mejía
Zipacón, Cundinamarca
En Zipacón, Cundinamarca, tiene un sueño Carlos Pinzón.
La Casa de la Cultura es hoy una realidad gracias a su impulso. Carlos,
con su voz recia que se oyó por 55 años en la televisión
y la radio nacional; con un alma que adora la música de Beethoven
y de Jaime Llano González y con un ánimo ferviente,
ha logrado cumplir sus metas.
El Teletón lo mostró de cuerpo entero como un hombre
solidario, capaz de convocar. A conocidos y amigos, a personas del
común. A empresas y gobierno. Todos se unieron en una misma
causa.
Hoy, Carlos Pinzón está retirado de los medios masivos
de comunicación, sin embargo, sigue en pie. EL COLOMBIANO lo
encontró en Zipacón, en la sede de la Casa de la Cultura,
un lugar que él ha sabido dotar convencido de que servirá
a muchísimas personas, niños, jóvenes y adultos
y que será ejemplo.
¿De dónde nace ese sentido solidario? “Mi padre
fue médico y escritor y ejerció por los pueblos de Cundinamarca.
Oía música clásica, fue un excelente poeta, un
ejemplo...”. Este hombre se llamaba Carlos Pinzón Sánchez
e infundió en su familia una fuerza que no se apaga.
Carlos Pinzón, el hijo, fue un caminante. Vivió en Argentina
y en Ecuador. Se inició en la radio con su hermano Julio Eduardo.
Fue locutor y director de Radio Boyacá, de Tunja; Transmisora
Caldas, de Manizales; Emisoras Nuevo Mundo, de Bogotá, entre
otras. Fue jefe de Relaciones públicas de RCN y el primer director
de la Cadena Caracol, además, creó el programa Monitor.
Su primera campaña de sentido social o masivo fue para que
Colombia asistiera a una olimpiada mundial, en 1956. Luego hizo campañas
a favor de Nicaragua y Lima. En 1973, un grupo de discapacitados lo
visitó en su oficina de RTI. Desde entonces emprendió
una nueva causa: “iniciamos la fundación Prodeportes
en silla de ruedas, que se llamó más tarde Fundación
prorehabilitación de minusválidos y desde 1980 se llama
Fundación Teletón”, recuerda este hombre, fundador
de la clínica de rehabilitación más moderna de
América Latina, que hoy, después de las campañas
de Teletón funciona en Bogotá gracias al apoyo de la
Universidad de la Sabana.
“Hicimos 15 teletones con la ayuda de un gran grupo”,
dice Carlos Pinzón, un hombre que cree en los colombianos.
“Siempre que convoqué, el país respondió
generosamente. Teletón se hizo con las grandes y medianas empresas;
con los microempresarios y con toda la gente del país. La mejor
característica del colombiano es la solidaridad. Hay bondad,
deseo de colaborar. Recuerdo que los artistas, los locutores, los
escenógrafos... todos trabajaban gratis”.
Hoy, retirado de los medios, sueña con ver la clínica
de rehabilitación fortalecida, y en Zipacón, un pueblo
que quiere como si fuera su cuna, encuentra un refugio y un espacio
para seguir cumpliendo su misión solidaria. Allí lo
vio EL COLOMBIANO inaugurando una exposición de su hermano
Roberto, muerto hace poco, y acompañado, entre otros, del ex
presidente Belisario Betancur, quien llevó una nueva donación
-ya había entregado parte de su colección discográfica-
y ahora llegaba con libros y una escultura en cerámica de Dalita,
su esposa. Carlos Pinzón sigue encontrando adeptos para sus
causas, que nunca son perdidas.
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