El Once Caldas... del alma
Sólido en la alta competencia y comprometido con la comunidad
caldense.
Wilson Díaz
Sánchez
Medellín
El fútbol del Once Caldas, como sucedió hace 15 años
con Atlético Nacional, unió al país y mostró
la cara positiva de Colombia. Con el talento de jugadores y cuerpo
técnico, alcanzó el título de la Copa Libertadores
de América, luego de vencer al Boca Juniors de Argentina,
el pasado 1° de julio.
La gesta del equipo de Manizales, una de las más grandes
del deporte criollo en toda su historia, se comentará por
mucho tiempo y más ahora que se acerca la definición
de la Copa Intercontinental, en la que se enfrentará al Oporto
de Portugal, el 12 de diciembre en Japón.
Pero esta campaña no es fruto del azar. Está sustentada
en un proyecto con bases sólidas, orientado por emprendedores
dirigentes caldenses, quienes entendieron que el fútbol,
además de triunfos y derrotas, puede trascender como empresa
y ofrecer beneficios a la sociedad.
Los orígenes de la Corporación Deportiva Once Caldas
datan de 1949, tras la fusión del Once Deportivo y Deportes
Caldas. El equipo suma dos estrellas en el torneo profesional colombiano
(1950 y primer semestre de 2003) y tres participaciones en la Libertadores.
El presidente Jairo Quintero Trujillo dice que el Once Caldas era
una empresa, como todas las del balompié colombiano, “que
prácticamente vivía de las taquillas. Y de la buena
voluntad de personas naturales que hacían aportes y manejaban
la parte financiera de la institución”.
En 1992 hicieron un alto en el camino y decidieron darle solidez
a las divisiones menores y contrataron a Carlos Piscis Restrepo,
con algunos refuerzos como Óscar Córdoba, Miguel Asprilla,
Jair Abonía y Luis Quiñónez. Hoy en día,
el 98 por ciento de los derechos deportivos de los integrantes del
conjunto profesional son propiedad del club, entre ellos los de
Juan Carlos Henao, Samuel Vanegas, John Viáfara, Rubén
Velásquez y Elkin Soto.
Orgullo regional
Para darle transparencia y credibilidad frente a la opinión
pública a esta corporación sin ánimo de lucro,
el directivo asegura que la democratizaron: “tenemos 3.900
aportantes, todos de la ciudad. Ninguno posee la mayoría
de derechos. Es una empresa de la comunidad manizalita, en la que
por medio de rifas y otro tipo de promociones se han puesto los
aportes”.
Luis Fernando Montoya, técnico campeón de la Copa
Libertadores, asegura que la infraestructura actual y los proyectos
que tiene aproximan al Once a convertirse en un verdadero club deportivo.
Destaca el respaldo que siempre reciben él y los jugadores,
además del trato humano. “Esta es una familia y por
eso ha cosechado tan buenos resultados”, agrega el entrenador.
La confianza en el talento propio arrojó con rapidez buenos
resultados. Con la negociación de algunos derechos deportivos
y la comercialización de la camiseta empezó a notarse
el equilibrio. La venta del pase de Edwin Congo al Real Madrid de
España, en 1999, representó el despegue definitivo.
La clave estuvo en que ese dinero fue reinvertido en la institución,
como lo ratifica el presidente Quintero Trujillo, quien ocupa el
cargo desde 1995.
Hoy cuenta con completas sedes, una deportiva, en Chinchiná
y la administrativa, en Manizales; equipo de transporte, unas divisiones
inferiores a las que anualmente les invierte mil millones de pesos
y genera 110 empleos directos. Su prioridad es ser autosuficiente
en materia de jugadores, es decir, buscan formarlos desde niños.
En el Caldas la función social no se descuida. Quintero Trujillo
y sus compañeros de Comité insisten en que a la región
hay que retribuirle su apoyo y por eso realizan un trabajo especial
en las comunas de Manizales y en algunos municipios vecinos, “a
donde llevamos recreación y deporte a las clases menos favorecidas”.
Más que forjar futbolistas profesionales, anota que buscan
aportar valores entre los jóvenes para “tratar de separarlos
de los riesgos que implican las ciudades desarrolladas”. Cerca
de 6.000 niños hacen parte de este proyecto, que ejecutan
en alianza con la Fundación Luker, el Concejo y la Alcaldía
de Manizales, así como con la administración municipal
de Chinchiná.
Once Caldas, el primer representante de una región pequeña
en ganar la Copa Libertadores de América en 45 ediciones,
se convirtió en paradigma para los clubes colombianos por
su estructura y proyección. Ejemplo de orientación,
transparencia y manejo que no olvida su compromiso social. No en
vano es el campeón de los clubes de América.
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