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Isolda María Vélez H., Bogotá
Alberto Araújo Merlano ha sido protagonista de la historia de este país, desde distintos escenarios: el político, el empresarial, el privado y el turístico.
Una historia llena de consagración


Fue el artífice de dos grandes hoteles: Capilla del Mar y Las Américas, en Cartagena.


Isolda María Vélez H.
Bogotá

A Alberto Araújo Merlano sus 81 años no le restan vitalidad para seguir ideando e impulsando proyectos que promuevan el turismo en el país y muy especialmente si son en Cartagena, la ciudad que lo vio nacer.

Junto con el historiador y restaurador Alberto Zamudio está comprometido en una guía turística interactiva para que los extranjeros y nacionales puedan visitar los sitios más importantes de la ciudad y planear mejor su permanencia en ella. Ya tienen listos 5.000 cedés, que saldrán al mercado antes de finalizar este mes.

Ese es el hombre de negocios, el empresario, el padre de ocho hijos, el esposo de Judith Perdomo; un hombre que no duda en afirmar que las ideas bien meditadas y la consagración frente a lo que se busca son las llaves de su éxito personal.
Lo aprendió desde muy joven, cuando apenas terminaba sus estudios de Derecho en la Universidad Javeriana de Bogotá, allá por la década de los 40.

Por una designación de sus compañeros tuvo que llevar la palabra ante un auditorio conformado por diplomáticos, políticos y hombres de negocios. “Salí ovacionado del auditorio por la vehemencia de mis palabras. Ese discurso marcó el rumbo de mi vida”. Ahí comenzó su carrera política porque sus palabras encantaron a Laureano Gómez, jefe del Directorio Nacional Conservador, que lo invitó a participar activamente dentro del Partido, hasta convertirlo en Secretario General. Militó hasta el 9 de abril de 1948, cuando los hechos lo alejaron de la actividad proselitista.

Pero de ahí se derivó su primer reto empresarial: reconstruir de las cenizas la emisora La Voz de Colombia. “Dos años la gerencié. Modernizamos sus equipos y la ubicamos en el primer lugar de sintonía”, dice apelando a su fotográfica memoria.

Pero quería ejercer su profesión de abogado y por eso regresó a Cartagena para fundar su primera empresa dedicada a la administración de propiedades, Araújo & Segovia, que todavía hoy funciona. “Nuestra fama se extendió por todo el Caribe porque nos atrevimos a lanzar a la calle personajes ilustres que no pagaban sus arriendos y tenían deudas pendientes de años”, recuerda entre risas.

Por la gestión al frente de su empresa fue llamado a montar la sucursal del Banco de Popular en Cartagena. Se las ingenió para atraer capital de los empresarios y promover préstamos a los deudores morosos del Estado. “Pusimos un termómetro gigante para ir midiendo la evolución de la deuda y la gente se motivó a pagar. Fue una época de mucho impulso de medianas y pequeñas empresas en la ciudad”.
Después de ser cónsul de Colombia en Liverpool, Inglaterra, fue elegido representante a la Cámara por el departamento de Bolívar.

Lideró la búsqueda de recursos para la financiación de la construcción del alcantarillado de Cartagena y para ampliar la cobertura de los servicios públicos en esa ciudad. Al terminar dos períodos como congresista asumió la gerencia de Empresas Públicas de Cartagena y le correspondió jalonar las obras de ejecución del alcantarillado. “Le cambiamos la cara a Cartagena porque organizamos los parques, creamos senderos peatonales, iluminamos vías y arreglamos las glorietas”.

Estuvo también al frente de la gerencia de Colpuertos. Su paso por esta entidad lo motivó a escribir el libro Las cartas sobre la mesa, en el que relata la corrupción reinante en esta entidad del Estado.

Camino al turismo
Dedicado de nuevo a su empresa, hizo alianza con una compañía constructora, con la que planeó y desarrolló el primer proyecto aparta-hotel del país: Capilla del Mar. Sus contactos con el gobierno le permitieron tener como invitados de honor en la inauguración de su hotel a los Reyes de España, que aceptaron ser los primeros huéspedes del complejo hotelero.

“La noticia dio la vuelta al mundo. Y desde entonces llegaron miles de visitantes. Tuvimos hasta seis presidentes hospedados en nuestras habitaciones, al mismo tiempo”. El camino por el sendero turístico lo siguió con la construcción del moderno Hotel Las Américas, hace apenas 10 años; y con el montaje de la lavandería más grande para el servicio hotelero de la ciudad: Lavamejor.

A Araújo se le reconoce como un gran empresario, un hombre que en cualquier escenario insiste en el enorme potencial turístico del país, sobre propuestas concretas para el desarrollo del sector hotelero, donde, sin duda, es uno de sus máximos representantes. Este hombre, forjador de empresas, recibió en un mismo día dos noticias que lo conmovieron profundamente: la primera, que había sido elegido colombiano ejemplar, en la categoría de turismo, y la segunda, la invitación para asistir al lanzamiento del libro 50 protagonistas de la economía colombiana, de Jorge Emilio Sierra Montoya, en el que ocupa un capítulo “al lado de los grandes”, como el mismo lo dice. “Dos hechos que me honran profundamente y que, sin embargo, no creo merecer”.
 

Directora: Ana Mercedes Gómez Martínez | Gerente: Luis Miguel De Bedout Hernández | Producción: Comunicaciones.
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